Estrés emocional en el docente en tiempos de COVID

María Guadalupe Pérez Pérez

No cabe la menor duda de que este curso escolar está siendo complejo y difícil para el docente. Así nos lo manifiestan los profesores que se han puesto en contacto con el servicio del Defensor del Profesor. Ellos mismos nos describen situaciones que les están desencadenando un importante estrés emocional.

Durante la pandemia los docentes han tenido que averiguar cómo enseñar en línea, adaptarse a las TIC, hacer cursos para mejorar sus capacidades para impartir clases virtuales.

En una situación normal los profesores habrían disfrutado de este nuevo aprendizaje, pero para un porcentaje de docentes se ha convertido en una experiencia frustrante, ya que están bajo una fuerte presión para aprender algo nuevo en un tiempo limitado. Perciben que la situación escapa de su control y eso les genera sentimientos de impotencia e incompetencia, que les provocan estrés ocupacional. Muchos nos refieren que han perdido la capacidad de desconectar del trabajo.


El virus ha provocado un deterioro en la interacción del profesor con sus alumnos, ha cambiado su metodología. Tienen que estar pendientes de la higiene y del uso de la mascarilla. No se pueden acercar para solucionarles una duda o corregir sus cuadernos.

Las actividades grupales no se pueden realizar, hay que mantener la distancia.

Está claro que la pandemia ha complicado la labor del profesor

Muchos de ellos nos comentan lo agotador que es estar todo el día con el “no”: “no compartas bocadillo”, “no toques, no toques”,” lávate las manos”, “ponte gel”.

Está claro que la pandemia ha complicado la labor del profesor.

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De cocodrilos y coronavirus

Sofía Bernardo Jáñez


El mundo está loco. Llevamos ya más de un año conviviendo con un virus que nadie ve, que nadie sabe, que nos mantiene encerrados en casa, que causa muchas muertes.

Un virus sin precedentes, que sobrevive en las superficies durante días o puede que no.

Que nos hace mantener una distancia interpersonal de dos metros, no de un metro y medio…

Un virus para el cual ya hay vacuna, que funciona, pero tiene efectos secundarios. Pero que si se puede poner según la franja de edad, o no…

Que se transmite a la velocidad del rayo y está por todas partes.

Nadie sabe, nadie ve, pero trae al mundo entero de cabeza.

Cuánta información, cuánta confusión. Y en medio de todo este colapso de noticias, hace meses, saltó otra. Esta, sin embargo, parecía divertida. Fue todo un despropósito: un cocodrilo del Nilo en Valladolid…

Y ¿que tendrá esto que ver, me diréis, con el coronavirus?

Puede que todo el mundo haya visto lo importante

que es la labor de los profesionales de la educación

Pues de nuevo, algo sin precedentes. Un cocodrilo que sobrevive en el río Pisuerga, que puede ser peligroso si te acercas. Que se mueve y campa a sus anchas. Que nadie sabe, nadie ve, pero estuvieron buscando durante semanas.

No entiendo nada.

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Rotundo NO a la ampliación del calendario escolar

Andrés Cebrián del Arco

El 8 de julio del pasado año se publicó en el BOCM la Orden que establecía el calendario escolar para el curso 2020-2021 en los centros educativos no universitarios sostenidos con fondos públicos de la Comunidad de Madrid. Dejando al margen al resto de cuerpos, las actividades lectivas deberían empezar el 8 de septiembre en Primaria y el 9 de septiembre en Secundaria, y terminar el 22 y 23 de junio respectivamente.

Como novedad, dicha Orden incluía un artículo (artículo octavo, Circunstancias sobrevenidas), que ANPE-Madrid rechazó en su momento por la inseguridad que podía crear tanto a los docentes como a las familias, que permitía a la Consejería de Educación modificar el calendario escolar, sin negociación previa con las organizaciones sindicales, si la actividad de los centros no pudiese desarrollarse con normalidad por circunstancias sanitarias.

El 25 de agosto, dada la situación sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, la Comunidad de Madrid determinó que los centros educativos comenzaran el curso en el Escenario II, lo que supuso un inicio escalonado de las clases y, por tanto, una primera modificación del calendario escolar que afectó a los alumnos de 4º, 5º y 6º de Primaria, que empezaron el 17 de septiembre, y de 1º y 2º de ESO, que lo hicieron el 18 de ese mismo mes.

Estas modificaciones se vieron recogidas, el 31 de agosto, en una Resolución de la Viceconsejera de Política Educativa en la que, acogiéndose al citado artículo octavo de la Orden de calendario, retrasaba, no solo el inicio de las actividades lectivas en dichos cursos, sino también su finalización: 4º, 5º y 6º de Primaria pasaban a terminar el 24 de junio y 1º y 2º de ESO el 25.

Como la propia Administración reitera en sus comunicados, el curso no se ha interrumpido

Tras las vacaciones de Navidad, el temporal de frío y nieve, Filomena, y sus devastadoras consecuencias impidieron la apertura de los centros en la fecha prevista, el 11 de enero, pero no el inicio de las actividades lectivas, que se desarrollaron desde el primer momento de forma telemática. Hasta en tres comunicados de prensa, la Consejería de Educación fue anunciando el aplazamiento de la vuelta a las aulas, que finalmente se produjo de manera escalonada los días 20 y 21 de dicho mes.

En el primero de ellos, el 9 de enero, la Comunidad de Madrid, ante la situación generada por las abundantes nevadas y las previsibles dificultades para el acceso a los centros los primeros días lectivos tras el periodo vacacional de Navidad, decretaba la suspensión de la actividad educativa presencial durante el lunes 11 y martes 12 en todas las etapas educativas. Asimismo, indicaba que los centros procurarían prestar dicha actividad de forma telemática.

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Opositar durante la pandemia

Esteban Serrano Tamayo

Dentro de la educación que debe recibir el alumno, juegan un papel fundamental el profesorado y su selección. Todos estamos de acuerdo en que debe existir un sistema que organice esta elección y en el que todos los docentes tengan las mismas oportunidades, respetando los principios de igualdad, mérito y capacidad.

Como no podía ser de otra manera, probablemente la actual pandemia también condicionará el desarrollo de las próximas oposiciones a realizar allá por finales del mes de junio. Del mismo modo que han cambiado cuestiones inimaginables hasta ahora y por el lento ritmo de vacunación que llevamos en nuestro país, será necesario adaptar toda la estructura que gira alrededor de unos exámenes que movilizan a miles de profesores. Debemos garantizar unas condiciones de seguridad y salud tanto a opositores como a tribunales.

Desde 1588, cuando Felipe II ideó un sistema de exámenes para seleccionar al mejor profesorado, nunca nos habíamos encontrado con una situación tan complicada para realizar unas oposiciones. Este año, el estado físico y emocional de los aspirantes puede verse agravado por la carga que llevan a sus espaldas y por los propios problemas de salud derivados del coronavirus.

Antes de comenzar el proceso de oposición, una cuestión importante y que todos los años genera bastante controversia entre los funcionarios docentes es el tema de los tribunales. Previamente a su formación, se publica una resolución para aquellos funcionarios que deseen integrarlos voluntariamente. En espera de conocer los datos de voluntarios para este año tan complicado, la realidad es que su número es cada vez menor, ante el empeoramiento de las condiciones en que deben realizar tan importante labor.

Probablemente la actual pandemia también condicionará
el desarrollo de las próximas oposiciones

Si siempre hemos demandado mejorar las condiciones laborales y económicas de los compañeros que son miembros de tribunales, este año se hace más necesario que nunca. Además, serán indispensables unas instrucciones sobre su funcionamiento más claras que en anteriores ocasiones, especialmente en caso de no poder asistir algún miembro por contagio o contacto estrecho, y los integrantes suplentes deberán estar preparados para eventuales sustituciones en caso de confinamiento de los titulares. Estas instrucciones también deberán tener en cuenta a los opositores que no puedan asistir el día del examen por encontrarse enfermos, con síntomas o ser contacto, articulando medidas extraordinarias como fijar un segundo día para la realización de las pruebas.

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¿Navegando hacia las aulas del futuro?

Pedro Fernández-Cañadas Freire


ANPE-Madrid está a favor de una educación presencial, pero con garantías en cuanto a seguridad sanitaria, tanto para el profesorado como para el alumnado y sus familias. La enseñanza presencial es insustituible e indispensable para todos los alumnos. Sin embargo, la actual situación de pandemia nos ha llevado al uso de recursos digitales y de la enseñanza online. Aunque no es sustitutoria, la educación telemática amortiguó el impacto provocado por el cierre de los centros. El esfuerzo de los docentes se multiplicó durante el periodo del confinamiento en el uso de recursos educativos en la red.

La enseñanza presencial es insustituible e indispensable para todos los alumnos

El proceso de globalización mundial exige el desarrollo conjunto de la competencia digital, un cambio que se hace cada vez más evidente en nuestro entorno. En las dos últimas décadas, la transformación tecnológica ha experimentado grandes avances. Un ejemplo sería que en el año 2000 no contábamos con plataformas como YouTube, con millones de usuarios y contenido utilizado en el ámbito educativo. Es evidente que la digitalización de la sociedad y su desarrollo competencial tecnológico son aspectos fundamentales a tener en cuenta dentro del currículo. El objetivo es preparar a nuestro alumnado para un mercado laboral mayormente telemático y la sociedad del futuro. Para ello, es necesario asignar tiempo para su aprendizaje, recursos, estímulos y un feedback positivo de la comunidad educativa que genere una evolución acorde.

Por tanto, la implantación de aulas virtuales y el uso de diversas herramientas tecnológicas por parte de la comunidad educativa más que posibilidades son necesidades. Es cierto que el uso de estas aulas hace tiempo que se viene implementando en muchos centros, pero la pandemia y el confinamiento por el COVID-19 han llevado a todo el sistema educativo a la docencia a distancia, dejando de manifiesto la escasa atención que se ha prestado al desarrollo de la competencia digital.

Por otra parte, la necesidad de una docencia telemática ha evidenciado las carencias de una plataforma acostumbrada a un ritmo de trabajo inferior al demandado por el confinamiento. Además, no sólo se han de tener en cuenta las dificultades técnicas propias de la plataforma. La escasez de dispositivos o la obsolescencia de los mismos han dificultado la labor docente y el trabajo online entre el profesorado y su alumnado. No todos han podido afrontarlo con unos equipos apropiados. Hay que tener en cuenta que el acceso desde diferentes multidispositivos, la limitación de recursos o la conexión de los usuarios facilitan o entorpecen la enseñanza a distancia.

El objetivo es preparar a nuestro alumnado para un mercado laboral mayormente telemático

Tal y como se indica en el documento Instrucciones y recomendaciones sobre protección de datos personales para los centros docentes públicos de la Comunidad de Madrid, “los centros educativos deberán emplear para la actividad docente las herramientas y recursos tecnológicos que la Consejería de Educación y Juventud pone a su disposición como plataforma educativa corporativa (EducaMadrid)”. A través de dicha plataforma, el profesorado cuenta con acceso a servicios tales como una nube donde subir y almacenar información o una mediateca de recursos. Además, se han facilitado a los centros cuentas educativas de Microsoft con el fin de fomentar el uso del paquete de herramientas Office 365, incluyendo Microsoft Teams.

Los docentes, ante los problemas de EducaMadrid, han permanecido junto a su alumnado

Entre las ventajas que destaca la Comunidad de Madrid de su plataforma EducaMadrid se encuentran el uso de un software libre de código abierto, la supervisión de la información por parte del profesorado y que cumple la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales. Es, por tanto, una plataforma que se aloja en servidores propios, donde el material que se almacena está creado por y para profesores.

Todas estas ventajas en ocasiones se han tornado en dificultades. Durante el periodo del teletrabajo, los servidores se han visto sobrepasados, y esto ha provocado cortes y dificultades en el acceso a la información y a las aulas virtuales. Por otro lado, el uso de programas de código abierto ha presentado dificultades para los miembros de la comunidad educativa, acostumbrados a entornos Windows, aplicaciones del paquete G Suite de Google o programas de ofimática como los que podemos encontrar en el paquete Office.

Además de lo anteriormente expuesto, contamos con una plataforma con recursos insuficientes respecto a los que podemos encontrar en diversas páginas educativas o plataformas digitales. Tendremos que esperar a ver cómo se desarrolla el nuevo proyecto del Grupo Planeta e Intum, denominado “Madrid 5e: currículo digital integrado”, presentado el pasado 28 de enero, que da a los colegios acceso a contenidos y recursos curriculares de las asignaturas troncales de 5º de Primaria a 4º de ESO. De momento, se ha podido ver que a los alumnos de Infantil o a los escolarizados de 1º a 4º de Primaria se les ha dejado fuera de este proyecto.

Es preciso seguir trabajando sobre las carencias mostradas por la plataforma de la Comunidad de Madrid, si se quiere avanzar en este camino, y prestar atención a la situación real y las demandas de la comunidad educativa para adaptar EducaMadrid a modelos de referencia consolidados. Por tanto, se han de tener en cuenta las herramientas digitales con las que tanto el profesorado como el alumnado podrían alcanzar los objetivos propuestos, transmitiendo y construyendo conocimientos, además de incrementar su desarrollo competencial.

Los docentes de muchos centros educativos de nuestra comunidad, ante los problemas de acceso a EducaMadrid, han permanecido junto a su alumnado en estos momentos de dificultad reinventándose y utilizando vías alternativas, como el uso de aulas virtuales.

Ni todo el alumnado ni todo el profesorado cuentan con la misma capacidad de hacer frente a la enseñanza virtual. La manera de optimizarla al máximo pasa por el desarrollo generalizado, en el ámbito educativo, de la competencia digital.

La comunidad educativa ha encontrado otras plataformas alternativas a EducaMadrid con entornos más intuitivos y valorados por su versatilidad y accesibilidad. Una de las más conocidas es Google Classroom, una herramienta multiplataforma a la que se puede acceder desde dispositivos móviles, tablets u ordenadores independientemente del sistema operativo (Windows, Mac o Linux). Es cierto que, tal y como se publicó en la web de la Delegación de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid el 16 de julio de 2020, una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que invalida el “Escudo de Privacidad” o “Privacy Shield”, donde se mencionan compañías como Google, Microsoft o Adobe con servidores de EEUU, determina que el marco de protección jurídica que así se ofrece es insuficiente, y como consecuencia la única manera de equipararlos es mediante cláusulas contractuales que confieran a la prestación de servicios las garantías que el RGPD exige. Sin embargo, el Centro Criptológico Nacional, en Google Classroom. Seguridad y Cumplimiento Normativo, indica que “las medidas de seguridad pueden considerarse satisfechas, dada la antedicha conformidad certificada de Google Classroom con el ENS”.

Es preciso seguir trabajando sobre las carencias mostradas por la plataforma de la Comunidad de Madrid

Aunque Google Classroom posee una interfaz ligada a un entorno familiar como es el de Google, algo que la hace accesible a todos los usuarios, no deberíamos depender de compañías como esta, ya que pueden cambiar su filosofía de trabajo de la noche a la mañana.

Si la seguridad de los datos impide el uso libre de plataformas y el objetivo es generalizar el empleo de EducaMadrid, ¿por qué no se toman como referencia Google o Microsoft, para crear un entorno similar y dar respuesta a la comunidad educativa?.

Ocho reformas educativas, una media de una cada cinco años: LOECE/ LODE/LOGSE/LOPEG /LOCE/LOE/LOMCE/LOMLOE


Carolina Fernández del Pino Vidal


En los últimos cuarenta años se han elaborado ocho leyes orgánicas para reformar el sistema educativo: una de UCD (1980), dos del PP (2002 y 2013) y cinco del PSOE: 1985, 1990, 1995, 2006 y 2020. Ninguna se ha aprobado con el consenso de la oposición y aproximadamente cada cinco años tenemos una nueva.

Inmersos en una pandemia mundial que ha evidenciado la falta de capacidad de nuestros políticos para trabajar juntos, se ha aprobado la última. Y, como siempre, destaca la falta de un debate previo: fundamentado, profundo, meditado con la participación de profesionales de todos los sectores de la sociedad.

No se ha analizado y evaluado el actual sistema educativo para identificar, no solo los defectos sino las causas reales detrás de los resultados negativos. No se ha producido un debate en el seno de la sociedada para analizar la situación actual y las previsiones de futuro para luego fijar objetivos y trazar el diseño de un proyecto que se plasmaría en una ley educativa consensuada.

Como siempre, destaca la falta de un debate previo

Si se desarrollase de abajo arriba con la participación de los profesores y representantes de los distintos sectores de la sociedad y estos aportasen sus conocimientos profesionales y técnicos, podría lograrse un consenso profesional. Alejaría las ideologías de la Educación, lo que posiblemente permitiría dar continuidad al proyecto al generar un sentimiento de unidad y adherencia. Una reforma basada en objetivos concretos para afrontar el futuro. Una ley educativa fundamentada sobre criterios profesionales en vez de ideas ampulosas que, como hemos visto, solo provocan indiferencia en la comunidad educativa y en la sociedad en general.

Ocho reformas educativas en cuarenta años evidencian que no hay un plan ni a medio ni a largo plazo. Carecemos de unos objetivos para el futuro. Un sistema educativo a la deriva, afectado por la demagogia de todos y la falta de sentido de estado de nuestros políticos.

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La importancia de la profesión docente

Andrés Cebrián del Arco

La situación de excepcionalidad creada por la pandemia de COVID-19, que tan duramente está afectando a gran parte de la población en el ámbito familiar y personal, también está teniendo un fuerte impacto en el desempeño de la profesión docente.

En los últimos diez meses, al profesorado se le ha requerido un esfuerzo y una dedicación adicionales para atender la educación telemática. Los docentes han debido modificar la forma de relacionarse con el resto de los miembros de la comunidad educativa y han visto cómo surgían en los centros problemas antes desconocidos. En definitiva, han cambiado su forma de trabajar.

La pandemia ha evidenciado cómo los recortes y la falta de inversión de años anteriores han llevado al sistema educativo al límite, rozando siempre los mínimos necesarios en cuanto a recursos humanos y materiales, y una vez más ha sido el profesorado quien, con su profesionalidad y entrega, ha sorteado las dificultades a costa de un gran esfuerzo personal para asegurar que los alumnos pudiesen recibir la atención necesaria, evitando así que se interrumpiera el proceso educativo.

Los recortes y la falta de inversión de años anteriores
han llevado al sistema educativo al límite

Al comienzo del curso escolar 2020-2021, nos hemos encontrado con un nuevo y gran problema: la falta de profesores. La docencia no resulta atractiva para ciertos profesionales, sobre todo en etapas educativas como la Formación Profesional, las Enseñanzas Artísticas y, en general, todas aquellas especialidades en las que se puede encontrar empleo con relativa facilidad en otros sectores.

A pesar de que muchas personas pueden tener la preparación, la titulación y la vocación necesarias, por la falta de seguridad en cuanto a continuidad y las condiciones laborales, deciden optar por otra carrera profesional fuera de la educación.

Una vez más el profesorado, con profesionalidad
y entrega, ha sorteado las dificultades

Por tanto, es necesario hacer atractiva la profesión docente. Mejorar las retribuciones, reducir las jornadas parciales y el horario lectivo, abordar la carrera profesional y hacer una inversión en formación para el desarrollo profesional y en recursos materiales si queremos atraer a las siguientes generaciones.

Los docentes deben percibir la importancia que tienen dentro de la sociedad y las campañas de concienciación respecto a su valor están bien, pero no son más que un comienzo.

La valoración de la profesión debe traducirse en hechos reales, que pasan necesariamente por condiciones laborales adecuadas a la importancia de su labor para toda la sociedad. Dentro de estas condiciones laborales, es imprescindible asegurar que los profesores sepan que están respaldados y protegidos en el desarrollo de su profesión y que existe “tolerancia cero” hacia cualquier tipo de actuación o actitud que impida la correcta convivencia entre los miembros de la comunidad educativa.

Si bien en el curso actual se ha producido un notable incremento de profesorado, como única forma de poner en marcha las medidas higiénico-sanitarias establecidas por las autoridades madrileñas, ANPE-Madrid insiste en la necesidad de dar carácter de continuidad al descenso de las ratios por aula, así como de disminuir el horario lectivo de los profesionales. Los profesores se ven desbordados por el elevado número de alumnos que deben atender, al que se suma la ingente cantidad de tareas burocráticas que conlleva la labor docente.

Es imprescindible situar la educación en el centro
de los intereses y prioridades de la sociedad

Es imprescindible situar la educación en el centro de los intereses y prioridades de la sociedad. Los profesores son el pilar fundamental de cualquier sistema educativo. Su labor es la pieza clave del proceso educativo y de sus buenos resultados. Si queremos ofrecer a los alumnos una educación de calidad urge que los gobiernos, tanto el nacional como los autonómicos, pongan en alza la profesionalidad y el buen hacer de los docentes. La defensa de nuestra profesión y de los profesionales debe ser reconocida y protegida desde todas las instancias sociales.

La inestabilidad e incertidumbre política y de crisis institucional que vivimos en este momento, agravada por la pandemia, haría necesario, ahora más que nunca, un Pacto de Estado político, social y territorial que preserve a la Educación de la confrontación ideológica permanente ante cualquier cambio, modificación o reforma que deba acometer nuestro sistema educativo, y que la convierta en una verdadera prioridad política y social.

Madrid se sitúa como una comunidad puntera en España y a la altura de países ubicados en la franja de la excelencia educativa gracias a un profesorado al que cada día se le pide más formación específica y que modifique su forma de enseñar, además de un gran esfuerzo personal para paliar las deficiencias del sistema.

Desde ANPE-Madrid seguiremos reclamando
el reconocimiento de la labor docente

Desde ANPE-Madrid seguiremos reclamando el reconocimiento de la labor docente y exigiendo que se mejoren sus condiciones laborales, para que se pueda seguir construyendo una educación de calidad donde se pueda atender a las necesidades educativas de todos los alumnos de la Comunidad de Madrid.

Somos conscientes de que los docentes, en los momentos difíciles, siempre hemos respondido con responsabilidad, dedicación y entrega para asegurar que los alumnos reciban una educación adecuada. Vivimos tiempos difíciles, pero el compromiso con la defensa de los derechos y condiciones sociolaborales del profesorado y con una educación pública de calidad son nuestra única razón de ser.

Faltan profesores. ¿Por qué será?

Carolina Fernández del Pino Vidal

El comienzo del curso en toda España ha dejado claro que existe un déficit de profesores. Las Comunidades se han abalanzado, unas sobre otras, en un intento de atraer a profesionales cualificados para impartir clases. En algunas especialidades, especialmente en Formación Profesional y Enseñanzas Artísticas, hay una carencia total de aspirantes que cumplan con los requisitos necesarios y estén dispuestos a dedicarse a la docencia.

El reto de atraer profesionales a la docencia no es nuevo.

Múltiples estudios de la OECD y la Unión Europea vienen señalando la importancia del profesorado y su impacto sobre el proceso educativo. Los resultados académicos de los alumnos no solo se ven afectados por la calidad del profesorado, sino también por su motivación. Los países buscan fórmulas para atraer a los mejores estudiantes hacia estudios encaminados a la enseñanza y también para evitar que los profesores abandonen o se desmotiven.

La importancia que tiene nuestra profesión no está reflejada en condiciones laborales suficientemente competitivas para compensar las dificultades que conlleva.

Hay muchos factores que dirigen a los futuros profesionales hacia un campo u otro. Uno muy importante es la vocación. La vocación, sin embargo, se va construyendo en base a la información que recibe el individuo a lo largo de su vida. Todos queremos acceder a un puesto de trabajo que marque la diferencia, pero también influye la necesidad de acceder a una profesión que haga posible disfrutar de unas condiciones de bienestar y seguridad económica adecuadas al esfuerzo que se ha realizado en la etapa formativa.

No se puede pedir una educación
individualizada e inclusiva sin bajar ratios

Es importante que se tengan en cuenta muchos factores, ya que el económico, aunque tiene su peso, no es el único que se pone en la balanza, especialmente cuando se trata de una profesión como la nuestra, que requiere grandes dosis de entrega, energía y renovación.

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Refuerzos COVID, refuerzos para este y todos los cursos

Esteban Serrano Tamayo

Los últimos meses del curso pasado se desarrollaron de una forma anómala, con los alumnos recibiendo su educación desde casa y los profesores adaptándose en un tiempo récord a un nuevo modelo de enseñanza. Ante este panorama, tanto unos como otros tuvieron que tirar de sus recursos, dejando en evidencia el déficit tecnológico de nuestra educación y la brecha digital entre el alumnado. Como en todas las crisis, las familias con menos posibilidades y mayores limitaciones para acceder a las nuevas tecnologías y los alumnos con más dificultades académicas han sido los más perjudicados.

Para restablecer los desajustes provocados por esta pandemia en la evolución educativa de los alumnos, la Administración se comprometió a aumentar las plantillas de los centros con objeto de llevar a cabo desdobles que permitieran reducir las ratios y ofrecer una atención más individualizada al alumnado más perjudicado por la falta de enseñanza presencial. Con el objetivo de actuar en aquellos casos que por diversas razones no pudieron seguir con aprovechamiento el proceso de aprendizaje a través de medios telemáticos y evitar un desfase curricular de estos alumnos, la Consejería de Educación puso en marcha un plan específico personalizado de refuerzo educativo para facilitar que los alumnos con desfase curricular lograran continuar con su aprendizaje y alcanzaran los objetivos y el adecuado grado de adquisición de las competencias correspondientes.

En los últimos tiempos nos hemos acostumbrado a la falta de inversión en educación y a los vaivenes de leyes educativas en función de intereses inverosímiles. De esta forma, ahora demandamos que medidas y recursos como los refuerzos COVID se mantengan hasta finalizar el curso, pues siempre deberían haber estado presentes en nuestros centros para permitir ratios menores, horarios con menos carga lectiva y una disminución de la burocratización que tanto nos impide centrarnos en lo realmente importante: nuestros alumnos. Tirando de refranero español, nunca es tarde si la dicha es buena, y estos refuerzos son más necesarios que nunca para ayudar a nuestros alumnos a recuperar los aprendizajes que el COVID les arrebató.

En los últimos tiempos nos hemos acostumbrado a la falta de inversión en educación y los vaivenes de leyes educativas

Además, debemos tener en cuenta un colectivo muy vulnerable, como es el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. En Madrid, atender adecuadamente a estos alumnos resulta extremadamente difícil al no existir una normativa específica que regule todo el marco de atención a la diversidad. Así, para las ratios que deben aplicarse a los profesores de Pedagogía Terapéutica y de Audición y Lenguaje, nos encontramos con una normativa estatal de los años noventa, exactamente la Orden de 18 de septiembre de 1990, que habitualmente es sobrepasada con creces. Otra razón de peso para afirmar que estos refuerzos son necesarios para llevar a cabo apoyos y agrupamientos flexibles en nuestras aulas.

La propia Comunidad de Madrid es consciente de la importancia de mantener estos refuerzos COVID hasta finalizar el curso escolar y por ello, en algunas de sus instrucciones publicadas, recoge que la aplicación personalizada de estas medidas se revisará periódicamente y, en todo caso, al finalizar el curso académico. Además, demuestra que es la primera interesada en que los docentes de refuerzo continúen durante todo el curso escolar cuando solicita al Gobierno central que comprometa fondos COVID, al menos hasta junio de 2021, para seguir luchando contra la pandemia y mejorando el sistema educativo. Incluso ha llegado a abstenerse, en la Asamblea de Madrid, en una iniciativa que insta al Gobierno regional a mantener durante este curso a todo el personal docente contratado por la pandemia, en concreto, a los 1.117 profesores de refuerzo, cuyos contratos finalizan el 22 de diciembre.

Retirar ahora a estos refuerzos de los centros provocará un innecesario caos organizativo

Retirar ahora a estos refuerzos de los centros provocará un innecesario caos organizativo, una vez que ya están funcionando tras superar las múltiples dificultades de inicio de curso. Muchos de estos profesores volverán a ser contratados en enero para cubrir otros puestos, pues no olvidemos el elevado número de plantillas que aún falta por completar, dada la escasez de profesorado en la Comunidad de Madrid. Este último detalle también ha provocado que estos refuerzos no hayan podido dedicarse íntegramente a los objetivos con que en un principio se les contrató, ya que se han visto obligados, por las carencias de recursos personales de los centros, a realizar otras tareas, como guardias o sustituciones del profesorado. Pero claro, siempre será más fácil achacar unos malos resultados como estos últimos del informe TIMSS a un déficit en la preparación inicial y en el desarrollo profesional de los docentes.

Instamos a la Comunidad de Madrid a prolongar los contratos de este profesorado hasta final de curso, como ya han anunciado otras autonomías. La evolución de esta pandemia es impredecible, con un coste emocional y académico para nuestros alumnos, que merecen la mayor atención posible, sin escatimar en recursos como los refuerzos COVID.

La imprescindible mejora del equipamiento tecnológico

Rosalía Aller Maisonnave

Numerosos docentes se han puesto en contacto con ANPE-Madrid, durante el pasado concurso de traslados y otros procesos recientes, para manifestar su desasosiego ante las reiteradas incidencias de la plataforma digital, mediante la cual, obligatoriamente, han de comunicarse con la Administración y realizar las gestiones pertinentes.

Es precisamente esta obligatoriedad —un imperativo de los tiempos que se venía anunciando desde hace décadas, establecido en el artículo 14.2 de la Ley 39/2015, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas— lo que agrava la situación. De no ser así, tras algunos intentos fallidos el profesorado habría optado por la realización de trámites a la manera tradicional: formulario impreso y Registro. Pero estamos en plena era digital y los avances en la comunicación van, en muchos ámbitos, en ese sentido. Ni el Estado ni la Administración madrileña podían perder el tren de los servicios electrónicos y no ofrecerlos a la ciudadanía, así que han subido a él, mediante una inversión considerable en recursos humanos y tecnológicos. Pero no ha sido suficiente. Hay que avanzar más, es necesario mejorar estas prestaciones.

Por otra parte, resulta inevitable contextualizar cuándo y a quiénes afectan las “caídas del sistema” y otras dificultades en la comunicación digital. Aunque parezca una obviedad, recordemos que está finalizando un año que ha sido, en su mayor parte, muy difícil, uno de esos annus horribilis que desearíamos borrar de nuestra memoria y, sobre todo, cuyos efectos no queremos ver en el siguiente. El profesorado de la Comunidad de Madrid ha desempeñado, en la dura etapa del confinamiento y también ahora, desde el inicio de este curso, un papel protagónico innegable. Su esfuerzo ha sido ejemplar; su generosidad, digna de aplauso, y el resultado hasta ahora, a pesar de los innumerables escollos a sortear, un servicio educativo que se sigue manteniendo, navegando en mar brava y con viento en contra.

El esfuerzo del profesorado ha sido ejemplar; su generosidad, digna de aplauso

La educación en línea ha adquirido una relevancia súbita y descomunal, pues durante meses ha sido la única forma de comunicación con el alumnado y sigue manteniéndose en la cima para permitir la educación semipresencial. Como suele decirse, ha llegado para quedarse, al igual que otros cambios de fondo, legado de esta pandemia. Esa cercanía, ese acompañamiento en el proceso de enseñanza y aprendizaje han tenido un alto precio, pues han supuesto una sobrecarga considerable para muchos docentes, que han abierto sus casas, literalmente, para desde ellas seguir cumpliendo su misión. La puesta en marcha de la educación telemática también ha sido difícil de asumir por numerosas familias. Esta modalidad no siempre es idílica ni fácil ni perfecta, pues puede dar pie a situaciones incómodas o invasivas por parte de ciertos sectores discordantes que siempre existen, minoritarios, sí, pero de difícil gestión para quien se sabe dotado de una de las libertades constitucionales más enriquecedoras: la libertad de cátedra.

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