Archivo de abril de 2021

Una vez más, la educación como campo de batalla política

Andrés Cebrián del Arco

Una vez más, la educación madrileña se está convirtiendo en campo de batallas que responden más a intereses ajenos a este ámbito que a la legítima defensa de ideas, en busca de soluciones y en pro de la mejora del sistema educativo.

La confrontación generada por asuntos que alcanzan gran repercusión mediática, como el pin parental, la prohibición de los deberes, la consideración de la educación afectivo-sexual como asignatura troncal o incluso la Ley Maestra de Libertad de Elección Educativa, es la expresión de una forma de hacer política, cada vez más extendida, que suscita debates estériles y desvía la atención de lo verdaderamente sustancial.

La escasa voluntad política, sumada a la crisis sanitaria provocada por el coronavirus y sus devastadoras consecuencias, han impedido completar la puesta en marcha de reformas imprescindibles para la educación regional. Por si esto fuera poco, ahora, de nuevo, nos vemos inmersos en otra campaña electoral. En este contexto, la politización desplaza la atención de las auténticas necesidades y prioridades, y la convierte en foco mediático por temas que, en muchos casos, carecen de verdadera relevancia para sus protagonistas.

Estas controversias, que generan polémicas artificiales y enfrentamientos entre sectores cuyos esfuerzos deberían ser confluyentes, contaminan la educación y atentan contra principios esenciales como la autonomía organizativa y pedagógica de los centros, la autoridad del profesor y la libertad de cátedra de los docentes, al tiempo que dificultan que los profesionales de la educación puedan cumplir con sus verdaderos cometidos.

La politización desplaza la atención de las auténticas necesidades y prioridades

Por otra parte, crean un clima de continua crispación que enrarece la convivencia en los centros afectados y sirven de cortinas de humo para desdibujar las verdaderas prioridades de la educación madrileña, un panorama que en nada beneficia al quehacer diario de los centros educativos, al alumnado y al profesorado de la enseñanza pública, y solo puede favorecer a quienes intentan obtener réditos electorales.

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Retribuciones: tutorías de Primaria. La punta del iceberg

Carolina Fernández del Pino Vidal

ANPE-Madrid lleva reivindicando el pago de las tutorías para el Cuerpo de Maestros desde antes de 2011, cuando se reguló este complemento de productividad para el Cuerpo de Secundaria.

La Orden 3011/2011, de 28 de julio, de la Consejería de Educación y Empleo, por la que se regulan determinados aspectos de la tutoría de las enseñanzas de Educación Secundaria en los centros docentes de la Comunidad de Madrid establece en su artículo 3.1.1 que:

  1. El profesor tutor deberá destinar una de sus horas semanales complementarias a la atención personalizada de los alumnos del grupo que le haya sido encomendado. El profesor tutor percibirá un complemento retributivo por su tarea.

Los criterios objetivos para la asignación de productividad de las tutorías se establecen en la letra G del anexo de la Orden de 3 de febrero de 2014, de la Consejería de Economía y Hacienda:

  1. El especial rendimiento que requiere compaginar el desempeño de los cometidos específicos de los tutores con los propios de la función docente del profesor.
  2. La actividad y dedicación extraordinaria que se manifiesta en la realización de las tareas de tutor fuera del horario lectivo, por las mayores exigencias que imponen la realización de actividades correspondientes a esta función específicamente para la coordinación de la evaluación de los alumnos de su grupo, el asesoramiento y orientación académica individualizada de los alumnos, la coordinación con los jefes de estudios y los departamento de orientación, y la atención a los padres, en todo lo que concierne a las actividades y rendimiento académico.
  3. Las circunstancias de interés y de iniciativa que concurren en esta actividad, que se inscribe en el marco de un sistema innovador de realización de las tutorías que demanda de los enseñantes una importante contribución de compromiso personal y creatividad.

Es evidente que los criterios que se utilizan para justificar el pago de este complemento en Secundaria pueden aplicarse a las funciones del tutor en Primaria.

Las tutorías conllevan, tanto en Primaria como en el resto de enseñanzas, un sinfín de responsabilidades

Las tutorías conllevan, tanto en Primaria como en el resto de enseñanzas, un sinfín de responsabilidades. Convierten a los docentes en psicólogos, burócratas, administrativos y relaciones públicas; requieren que sean capaces de tener presente en cada momento la situación, tanto educativa como personal, de cada alumno y su familia; hacen necesario que transmitan esta información al resto de docentes del alumno, para finalmente coordinar una respuesta educativa conjunta.

Una ingente cantidad de tiempo, esfuerzo, papeleo y burocracia del día a día de los docentes se dedica a la función tutorial.

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“Ratio”, sinónimo de “razón”

Esteban Serrano Tamayo

“Ratio” es un vocablo latino, reconocido por la Real Academia Española, que se utiliza como sinónimo de “razón”, en el sentido del cociente de los números o de cantidades comparables. Pues bien, en el ámbito educativo, sus autoridades hace tiempo que abandonaron toda razón para lanzarse a los brazos de un supuesto ahorro donde nunca deberían hacerlo, por su repercusión en la calidad educativa y en las generaciones futuras.

Sin duda, “fue bonito mientras duró”, ya que todo apunta a una vuelta en Madrid a las condiciones anteriores en cuanto a número de alumnos por aula y de profesores por centro. Tuvo que llegar la mayor pandemia que podamos recordar para bajar el número de alumnos por aula, con el consecuente aumento de docentes. Aun así, para hacernos una idea de la situación con respecto a Europa, a pesar de este aumento de profesores y la disminución de la ratio provocada por las tan necesarias medidas de salud y seguridad, España ha continuado por encima de la media de la Unión Europea.

Cada nueva ley orgánica —y llevamos unas cuantas en los últimos años— olvida sentar unas bases que las comunidades autónomas puedan tomar como modelo. Por tanto, estas mantienen el número máximo de alumnos por aula, criterio al que se acoge Madrid y según el cual en la enseñanza obligatoria es de 25 para la Educación Primaria y de 30 para la Educación Secundaria Obligatoria. Cuando se comprueba que el artículo que recoge estas proporciones pertenece al título octavo, que versa sobre los recursos económicos, la desazón es aún mayor. Limitar la inversión en educación y relacionar en la misma ley las ratios con los recursos económicos son factores que van en detrimento de la excelencia educativa que todos deseamos para nuestros alumnos.

Si las proporciones anteriores dificultan notablemente la atención individualizada que precisa el alumnado, la ley permite un incremento de hasta un 10 % del número máximo de alumnos por aula para atender la escolarización del alumnado de incorporación tardía o los traslados de la unidad familiar en período de escolarización extraordinaria. Aunque, no hace mucho, este posible aumento extraordinario fue aún más perjudicial. El Real Decreto-ley 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo, establecía que mientras tuviéramos una tasa de reposición de efectivos inferior al 50 %, las administraciones educativas podrían ampliar hasta un 20 % el número máximo de alumnos. Ya que Madrid forma los grupos tomando como referencia el máximo establecido por la normativa básica, resulta fundamental, siempre que se escolarice por encima de las ratios máximas, generar un desdoble con un nuevo grupo.

A mayor número de alumnos, menos posibilidades tiene el profesorado de proporcionar un tratamiento personalizado

Por otro lado, qué importante hubiera sido aprovechar la modificación que se plantea del art. 87.2 de la LOMLOE, sobre la escolarización de los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, para fijar por ley que cada uno de estos alumnos computará como mínimo como dos a la hora de calcular la ratio máxima por aula, especialmente cuando Madrid está trabajando en la Ley Maestra de Libertad de Elección Educativa para, entre otros aspectos, regularizar la escolarización de los alumnos con necesidades educativas especiales.

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Estrés emocional en el docente en tiempos de COVID

María Guadalupe Pérez Pérez

No cabe la menor duda de que este curso escolar está siendo complejo y difícil para el docente. Así nos lo manifiestan los profesores que se han puesto en contacto con el servicio del Defensor del Profesor. Ellos mismos nos describen situaciones que les están desencadenando un importante estrés emocional.

Durante la pandemia los docentes han tenido que averiguar cómo enseñar en línea, adaptarse a las TIC, hacer cursos para mejorar sus capacidades para impartir clases virtuales.

En una situación normal los profesores habrían disfrutado de este nuevo aprendizaje, pero para un porcentaje de docentes se ha convertido en una experiencia frustrante, ya que están bajo una fuerte presión para aprender algo nuevo en un tiempo limitado. Perciben que la situación escapa de su control y eso les genera sentimientos de impotencia e incompetencia, que les provocan estrés ocupacional. Muchos nos refieren que han perdido la capacidad de desconectar del trabajo.


El virus ha provocado un deterioro en la interacción del profesor con sus alumnos, ha cambiado su metodología. Tienen que estar pendientes de la higiene y del uso de la mascarilla. No se pueden acercar para solucionarles una duda o corregir sus cuadernos.

Las actividades grupales no se pueden realizar, hay que mantener la distancia.

Está claro que la pandemia ha complicado la labor del profesor

Muchos de ellos nos comentan lo agotador que es estar todo el día con el “no”: “no compartas bocadillo”, “no toques, no toques”,” lávate las manos”, “ponte gel”.

Está claro que la pandemia ha complicado la labor del profesor.

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De cocodrilos y coronavirus

Sofía Bernardo Jáñez


El mundo está loco. Llevamos ya más de un año conviviendo con un virus que nadie ve, que nadie sabe, que nos mantiene encerrados en casa, que causa muchas muertes.

Un virus sin precedentes, que sobrevive en las superficies durante días o puede que no.

Que nos hace mantener una distancia interpersonal de dos metros, no de un metro y medio…

Un virus para el cual ya hay vacuna, que funciona, pero tiene efectos secundarios. Pero que si se puede poner según la franja de edad, o no…

Que se transmite a la velocidad del rayo y está por todas partes.

Nadie sabe, nadie ve, pero trae al mundo entero de cabeza.

Cuánta información, cuánta confusión. Y en medio de todo este colapso de noticias, hace meses, saltó otra. Esta, sin embargo, parecía divertida. Fue todo un despropósito: un cocodrilo del Nilo en Valladolid…

Y ¿que tendrá esto que ver, me diréis, con el coronavirus?

Puede que todo el mundo haya visto lo importante

que es la labor de los profesionales de la educación

Pues de nuevo, algo sin precedentes. Un cocodrilo que sobrevive en el río Pisuerga, que puede ser peligroso si te acercas. Que se mueve y campa a sus anchas. Que nadie sabe, nadie ve, pero estuvieron buscando durante semanas.

No entiendo nada.

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