Archivo de febrero de 2021

Rotundo NO a la ampliación del calendario escolar

Andrés Cebrián del Arco

El 8 de julio del pasado año se publicó en el BOCM la Orden que establecía el calendario escolar para el curso 2020-2021 en los centros educativos no universitarios sostenidos con fondos públicos de la Comunidad de Madrid. Dejando al margen al resto de cuerpos, las actividades lectivas deberían empezar el 8 de septiembre en Primaria y el 9 de septiembre en Secundaria, y terminar el 22 y 23 de junio respectivamente.

Como novedad, dicha Orden incluía un artículo (artículo octavo, Circunstancias sobrevenidas), que ANPE-Madrid rechazó en su momento por la inseguridad que podía crear tanto a los docentes como a las familias, que permitía a la Consejería de Educación modificar el calendario escolar, sin negociación previa con las organizaciones sindicales, si la actividad de los centros no pudiese desarrollarse con normalidad por circunstancias sanitarias.

El 25 de agosto, dada la situación sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, la Comunidad de Madrid determinó que los centros educativos comenzaran el curso en el Escenario II, lo que supuso un inicio escalonado de las clases y, por tanto, una primera modificación del calendario escolar que afectó a los alumnos de 4º, 5º y 6º de Primaria, que empezaron el 17 de septiembre, y de 1º y 2º de ESO, que lo hicieron el 18 de ese mismo mes.

Estas modificaciones se vieron recogidas, el 31 de agosto, en una Resolución de la Viceconsejera de Política Educativa en la que, acogiéndose al citado artículo octavo de la Orden de calendario, retrasaba, no solo el inicio de las actividades lectivas en dichos cursos, sino también su finalización: 4º, 5º y 6º de Primaria pasaban a terminar el 24 de junio y 1º y 2º de ESO el 25.

Como la propia Administración reitera en sus comunicados, el curso no se ha interrumpido

Tras las vacaciones de Navidad, el temporal de frío y nieve, Filomena, y sus devastadoras consecuencias impidieron la apertura de los centros en la fecha prevista, el 11 de enero, pero no el inicio de las actividades lectivas, que se desarrollaron desde el primer momento de forma telemática. Hasta en tres comunicados de prensa, la Consejería de Educación fue anunciando el aplazamiento de la vuelta a las aulas, que finalmente se produjo de manera escalonada los días 20 y 21 de dicho mes.

En el primero de ellos, el 9 de enero, la Comunidad de Madrid, ante la situación generada por las abundantes nevadas y las previsibles dificultades para el acceso a los centros los primeros días lectivos tras el periodo vacacional de Navidad, decretaba la suspensión de la actividad educativa presencial durante el lunes 11 y martes 12 en todas las etapas educativas. Asimismo, indicaba que los centros procurarían prestar dicha actividad de forma telemática.

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Opositar durante la pandemia

Esteban Serrano Tamayo

Dentro de la educación que debe recibir el alumno, juegan un papel fundamental el profesorado y su selección. Todos estamos de acuerdo en que debe existir un sistema que organice esta elección y en el que todos los docentes tengan las mismas oportunidades, respetando los principios de igualdad, mérito y capacidad.

Como no podía ser de otra manera, probablemente la actual pandemia también condicionará el desarrollo de las próximas oposiciones a realizar allá por finales del mes de junio. Del mismo modo que han cambiado cuestiones inimaginables hasta ahora y por el lento ritmo de vacunación que llevamos en nuestro país, será necesario adaptar toda la estructura que gira alrededor de unos exámenes que movilizan a miles de profesores. Debemos garantizar unas condiciones de seguridad y salud tanto a opositores como a tribunales.

Desde 1588, cuando Felipe II ideó un sistema de exámenes para seleccionar al mejor profesorado, nunca nos habíamos encontrado con una situación tan complicada para realizar unas oposiciones. Este año, el estado físico y emocional de los aspirantes puede verse agravado por la carga que llevan a sus espaldas y por los propios problemas de salud derivados del coronavirus.

Antes de comenzar el proceso de oposición, una cuestión importante y que todos los años genera bastante controversia entre los funcionarios docentes es el tema de los tribunales. Previamente a su formación, se publica una resolución para aquellos funcionarios que deseen integrarlos voluntariamente. En espera de conocer los datos de voluntarios para este año tan complicado, la realidad es que su número es cada vez menor, ante el empeoramiento de las condiciones en que deben realizar tan importante labor.

Probablemente la actual pandemia también condicionará
el desarrollo de las próximas oposiciones

Si siempre hemos demandado mejorar las condiciones laborales y económicas de los compañeros que son miembros de tribunales, este año se hace más necesario que nunca. Además, serán indispensables unas instrucciones sobre su funcionamiento más claras que en anteriores ocasiones, especialmente en caso de no poder asistir algún miembro por contagio o contacto estrecho, y los integrantes suplentes deberán estar preparados para eventuales sustituciones en caso de confinamiento de los titulares. Estas instrucciones también deberán tener en cuenta a los opositores que no puedan asistir el día del examen por encontrarse enfermos, con síntomas o ser contacto, articulando medidas extraordinarias como fijar un segundo día para la realización de las pruebas.

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¿Navegando hacia las aulas del futuro?

Pedro Fernández-Cañadas Freire


ANPE-Madrid está a favor de una educación presencial, pero con garantías en cuanto a seguridad sanitaria, tanto para el profesorado como para el alumnado y sus familias. La enseñanza presencial es insustituible e indispensable para todos los alumnos. Sin embargo, la actual situación de pandemia nos ha llevado al uso de recursos digitales y de la enseñanza online. Aunque no es sustitutoria, la educación telemática amortiguó el impacto provocado por el cierre de los centros. El esfuerzo de los docentes se multiplicó durante el periodo del confinamiento en el uso de recursos educativos en la red.

La enseñanza presencial es insustituible e indispensable para todos los alumnos

El proceso de globalización mundial exige el desarrollo conjunto de la competencia digital, un cambio que se hace cada vez más evidente en nuestro entorno. En las dos últimas décadas, la transformación tecnológica ha experimentado grandes avances. Un ejemplo sería que en el año 2000 no contábamos con plataformas como YouTube, con millones de usuarios y contenido utilizado en el ámbito educativo. Es evidente que la digitalización de la sociedad y su desarrollo competencial tecnológico son aspectos fundamentales a tener en cuenta dentro del currículo. El objetivo es preparar a nuestro alumnado para un mercado laboral mayormente telemático y la sociedad del futuro. Para ello, es necesario asignar tiempo para su aprendizaje, recursos, estímulos y un feedback positivo de la comunidad educativa que genere una evolución acorde.

Por tanto, la implantación de aulas virtuales y el uso de diversas herramientas tecnológicas por parte de la comunidad educativa más que posibilidades son necesidades. Es cierto que el uso de estas aulas hace tiempo que se viene implementando en muchos centros, pero la pandemia y el confinamiento por el COVID-19 han llevado a todo el sistema educativo a la docencia a distancia, dejando de manifiesto la escasa atención que se ha prestado al desarrollo de la competencia digital.

Por otra parte, la necesidad de una docencia telemática ha evidenciado las carencias de una plataforma acostumbrada a un ritmo de trabajo inferior al demandado por el confinamiento. Además, no sólo se han de tener en cuenta las dificultades técnicas propias de la plataforma. La escasez de dispositivos o la obsolescencia de los mismos han dificultado la labor docente y el trabajo online entre el profesorado y su alumnado. No todos han podido afrontarlo con unos equipos apropiados. Hay que tener en cuenta que el acceso desde diferentes multidispositivos, la limitación de recursos o la conexión de los usuarios facilitan o entorpecen la enseñanza a distancia.

El objetivo es preparar a nuestro alumnado para un mercado laboral mayormente telemático

Tal y como se indica en el documento Instrucciones y recomendaciones sobre protección de datos personales para los centros docentes públicos de la Comunidad de Madrid, “los centros educativos deberán emplear para la actividad docente las herramientas y recursos tecnológicos que la Consejería de Educación y Juventud pone a su disposición como plataforma educativa corporativa (EducaMadrid)”. A través de dicha plataforma, el profesorado cuenta con acceso a servicios tales como una nube donde subir y almacenar información o una mediateca de recursos. Además, se han facilitado a los centros cuentas educativas de Microsoft con el fin de fomentar el uso del paquete de herramientas Office 365, incluyendo Microsoft Teams.

Los docentes, ante los problemas de EducaMadrid, han permanecido junto a su alumnado

Entre las ventajas que destaca la Comunidad de Madrid de su plataforma EducaMadrid se encuentran el uso de un software libre de código abierto, la supervisión de la información por parte del profesorado y que cumple la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales. Es, por tanto, una plataforma que se aloja en servidores propios, donde el material que se almacena está creado por y para profesores.

Todas estas ventajas en ocasiones se han tornado en dificultades. Durante el periodo del teletrabajo, los servidores se han visto sobrepasados, y esto ha provocado cortes y dificultades en el acceso a la información y a las aulas virtuales. Por otro lado, el uso de programas de código abierto ha presentado dificultades para los miembros de la comunidad educativa, acostumbrados a entornos Windows, aplicaciones del paquete G Suite de Google o programas de ofimática como los que podemos encontrar en el paquete Office.

Además de lo anteriormente expuesto, contamos con una plataforma con recursos insuficientes respecto a los que podemos encontrar en diversas páginas educativas o plataformas digitales. Tendremos que esperar a ver cómo se desarrolla el nuevo proyecto del Grupo Planeta e Intum, denominado “Madrid 5e: currículo digital integrado”, presentado el pasado 28 de enero, que da a los colegios acceso a contenidos y recursos curriculares de las asignaturas troncales de 5º de Primaria a 4º de ESO. De momento, se ha podido ver que a los alumnos de Infantil o a los escolarizados de 1º a 4º de Primaria se les ha dejado fuera de este proyecto.

Es preciso seguir trabajando sobre las carencias mostradas por la plataforma de la Comunidad de Madrid, si se quiere avanzar en este camino, y prestar atención a la situación real y las demandas de la comunidad educativa para adaptar EducaMadrid a modelos de referencia consolidados. Por tanto, se han de tener en cuenta las herramientas digitales con las que tanto el profesorado como el alumnado podrían alcanzar los objetivos propuestos, transmitiendo y construyendo conocimientos, además de incrementar su desarrollo competencial.

Los docentes de muchos centros educativos de nuestra comunidad, ante los problemas de acceso a EducaMadrid, han permanecido junto a su alumnado en estos momentos de dificultad reinventándose y utilizando vías alternativas, como el uso de aulas virtuales.

Ni todo el alumnado ni todo el profesorado cuentan con la misma capacidad de hacer frente a la enseñanza virtual. La manera de optimizarla al máximo pasa por el desarrollo generalizado, en el ámbito educativo, de la competencia digital.

La comunidad educativa ha encontrado otras plataformas alternativas a EducaMadrid con entornos más intuitivos y valorados por su versatilidad y accesibilidad. Una de las más conocidas es Google Classroom, una herramienta multiplataforma a la que se puede acceder desde dispositivos móviles, tablets u ordenadores independientemente del sistema operativo (Windows, Mac o Linux). Es cierto que, tal y como se publicó en la web de la Delegación de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid el 16 de julio de 2020, una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que invalida el “Escudo de Privacidad” o “Privacy Shield”, donde se mencionan compañías como Google, Microsoft o Adobe con servidores de EEUU, determina que el marco de protección jurídica que así se ofrece es insuficiente, y como consecuencia la única manera de equipararlos es mediante cláusulas contractuales que confieran a la prestación de servicios las garantías que el RGPD exige. Sin embargo, el Centro Criptológico Nacional, en Google Classroom. Seguridad y Cumplimiento Normativo, indica que “las medidas de seguridad pueden considerarse satisfechas, dada la antedicha conformidad certificada de Google Classroom con el ENS”.

Es preciso seguir trabajando sobre las carencias mostradas por la plataforma de la Comunidad de Madrid

Aunque Google Classroom posee una interfaz ligada a un entorno familiar como es el de Google, algo que la hace accesible a todos los usuarios, no deberíamos depender de compañías como esta, ya que pueden cambiar su filosofía de trabajo de la noche a la mañana.

Si la seguridad de los datos impide el uso libre de plataformas y el objetivo es generalizar el empleo de EducaMadrid, ¿por qué no se toman como referencia Google o Microsoft, para crear un entorno similar y dar respuesta a la comunidad educativa?.

Ocho reformas educativas, una media de una cada cinco años: LOECE/ LODE/LOGSE/LOPEG /LOCE/LOE/LOMCE/LOMLOE


Carolina Fernández del Pino Vidal


En los últimos cuarenta años se han elaborado ocho leyes orgánicas para reformar el sistema educativo: una de UCD (1980), dos del PP (2002 y 2013) y cinco del PSOE: 1985, 1990, 1995, 2006 y 2020. Ninguna se ha aprobado con el consenso de la oposición y aproximadamente cada cinco años tenemos una nueva.

Inmersos en una pandemia mundial que ha evidenciado la falta de capacidad de nuestros políticos para trabajar juntos, se ha aprobado la última. Y, como siempre, destaca la falta de un debate previo: fundamentado, profundo, meditado con la participación de profesionales de todos los sectores de la sociedad.

No se ha analizado y evaluado el actual sistema educativo para identificar, no solo los defectos sino las causas reales detrás de los resultados negativos. No se ha producido un debate en el seno de la sociedada para analizar la situación actual y las previsiones de futuro para luego fijar objetivos y trazar el diseño de un proyecto que se plasmaría en una ley educativa consensuada.

Como siempre, destaca la falta de un debate previo

Si se desarrollase de abajo arriba con la participación de los profesores y representantes de los distintos sectores de la sociedad y estos aportasen sus conocimientos profesionales y técnicos, podría lograrse un consenso profesional. Alejaría las ideologías de la Educación, lo que posiblemente permitiría dar continuidad al proyecto al generar un sentimiento de unidad y adherencia. Una reforma basada en objetivos concretos para afrontar el futuro. Una ley educativa fundamentada sobre criterios profesionales en vez de ideas ampulosas que, como hemos visto, solo provocan indiferencia en la comunidad educativa y en la sociedad en general.

Ocho reformas educativas en cuarenta años evidencian que no hay un plan ni a medio ni a largo plazo. Carecemos de unos objetivos para el futuro. Un sistema educativo a la deriva, afectado por la demagogia de todos y la falta de sentido de estado de nuestros políticos.

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