Balance del curso 2020-2021

Andrés Cebrián del Arco

Próximo a su finalización, es el momento de hacer balance de un curso anómalo en el que los problemas habituales han quedado relegados a un segundo plano y han dado paso a otros que difícilmente podríamos imaginar: clases telemáticas, grupos mixtos o de convivencia estable y, por supuesto, medidas de higiene y seguridad frente al COVID.

Todos los sectores y ámbitos de la educación se han visto afectados por la pandemia y han tenido que reprogramar su actividad para adaptarse a una situación hasta ahora desconocida. El devenir de la labor sindical no ha sido ajeno a esta crisis. Los procesos de negociación que se iban a iniciar, o que ya se estaban llevando a cabo, con la Administración educativa madrileña antes de marzo de 2020, algunos de gran calado, como la recuperación de las 18 horas lectivas en Secundaria o la reducción a 23 en Primaria, quedaron en standby y fueron reemplazados por otros que la realidad y la necesidad del momento imponían, como protocolos de seguridad, vacunación de docentes o regulación del teletrabajo.

Sin embargo, el balance final es positivo, gracias a la profesionalidad y gran capacidad de adaptación de los docentes, que se han “dejado la piel” para que el curso transcurriese con la mayor normalidad, en un marco de crisis sanitaria. En esta situación excepcional, ha sido necesaria cierta flexibilización de los currículos y programaciones didácticas, para priorizar los contenidos fundamentales y adaptarse a la educación no presencial en determinados niveles.

Es de justicia destacar el comportamiento y la actitud del alumnado, que desde el primer momento ha sabido asumir su responsabilidad, ha cumplido los nuevos protocolos, ha soportado las bajas temperaturas debidas a la ventilación cruzada, ha visto limitada su movilidad y circulación por los centros, así como sus relaciones sociales, y ha cumplido con sus obligaciones, a pesar de la novedad y las particularidades de la teledocencia. Asimismo, ha sido muy importante la colaboración de las familias.

Si bien al principio del curso el panorama resultaba incierto, tanto por la precipitación con la que se adoptaban las medidas como por la evolución de la pandemia, se ha asegurado la continuidad del servicio educativo y se ha logrado una mayor presencialidad de la prevista inicialmente.

La profesionalidad y gran capacidad de adaptación de los docentes han asegurado el servicio educativo

Es momento de hacer balance y memoria del curso que termina, pero también de programar y planificar el siguiente. Aunque el horizonte sigue siendo incierto, las perspectivas son más alentadoras. No obstante, no será un curso normal. El mantenimiento de algunas de las medidas adoptadas para el curso que concluye, como la reducción de ratios y la contratación del profesorado necesario para su implementación, desdobles y refuerzos, será primordial.

Alguna lección se debe extraer de la dura situación vivida en este periodo. Aprender del pasado supone mejorar el futuro.

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Jornada continua: ¿Jornada escolar o asistencial?

Carolina Fernández del Pino Vidal


El pasado 21 de mayo, ANPE-Madrid dirigió una carta al director general de Educación Infantil y Primaria de la Consejería de Educación y Juventud, D. José Ignacio Martín Blasco, para solicitar que se diesen instrucciones a los centros escolares autorizando la jornada continua para el próximo curso, con el fin de permitir que se organicen con la antelación necesaria y no con la premura que caracterizó el inicio de este curso.

Después de casi dos años de pandemia y decisiones atropelladas, deberíamos comenzar el curso escolar de forma ordenada, sin pedir una vez más un sobreesfuerzo para adaptarse a las últimas instrucciones o medidas adoptadas por las autoridades educativas.

Si bien la situación ha mejorado, estamos lejos de alcanzar la normalidad y los expertos ya avisan que, aunque la vacunación avanza, no se deben descuidar las medidas sanitarias, algo que parece lógico, pues todos sabemos que nos enfrentamos a un peligro desconocido. No se sabe cómo va a evolucionar. Se desconoce el impacto de las distintas cepas, la efectividad de las vacunas contra ellas y las consecuencias a largo plazo.

A fecha de hoy seguimos utilizando mascarillas en el exterior y estamos a tan solo tres meses del comienzo de un nuevo curso escolar. Parece que las autoridades viven inmersas en una película de Walt Disney, en la que todos sabemos que, a pesar de los villanos, todo acabará bien. Y no dudo que así será, pero creo que los plazos con los que juegan todas las Administraciones se basan más en ilusiones que en realidades.

ANPE-Madrid considera imperativo autorizar

la jornada continua para el próximo curso

Por ejemplo, el Ministerio de Educación y Formación Profesional ya ha propuesto mantener las principales medidas de prevención contra la pandemia en los centros educativos. Pero recomienda disminuir la distancia interpersonal a 1,2 metros, al tiempo que quiere revertir la reducción de ratios. Quienes hemos pisado más de un aula, sabemos que muchas no tienen las dimensiones necesarias para mantener esta distancia y dar cabida a 25 o 30 alumnos. Como en muchas otras ocasiones, nos piden la cuadratura del círculo.

Por eso, ANPE-Madrid considera que es imperativo autorizar de forma inmediata la jornada continua, para facilitar la adopción de medidas de prevención y seguridad con la antelación suficiente.

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ANPE-Madrid siempre contigo

Esteban Serrano Tamayo

ANPE siempre se ha caracterizado por estar cerca del profesorado, especialmente a través de nuestras numerosas visitas a los centros. No hay mejor manera de palpar las necesidades y los problemas de los docentes que compartir con ellos horas de exclusiva o tiempos de recreo. Esta labor se ve complementada por otros medios, como nuestra atención en sede, el envío periódico de información y la comunicación por diversas vías, incluidas las cada vez más importantes redes sociales, y otros servicios, como el Defensor del Profesor, la formación en línea o la Asesoría Jurídica.

Esta cercanía, junto con la profesionalidad y la independencia, han sido nuestras señas de identidad a lo largo de los años, pero nadie se podía esperar que una pandemia como la que aún sufrimos pudiera cambiar nuestras vidas, la educación y, por ende, nuestra relación con el profesorado. Todos tuvimos que adaptarnos en un tiempo récord a la nueva situación. Los docentes pasaron de la noche a la mañana de una enseñanza presencial a una modalidad telemática novedosa hasta ahora y nosotros no fuimos menos. Una vez decretado el estado de alarma, también nos vimos obligados a cambiar nuestra forma de relacionarnos con el profesorado y los centros.

Así, acabamos el curso pasado con la esperanza de poder acercarnos físicamente más a los centros y los docentes en el presente curso. Pero la virulencia del COVID limitó nuestras visitas a los centros por razones obvias de seguridad y salud. A pesar de que las Instrucciones y medidas a implementar en el curso 2020/2021 para el personal docente y personal funcionario y laboral de administración y servicios en los centros docentes públicos no universitarios de la Comunidad de Madrid con motivo de COVID-19 (7 de septiembre de 2020) garantizaban el acceso y la libre circulación de los representantes sindicales, con el fin de realizar su actividad específica, desde ANPE-Madrid hemos intentado durante todo este tiempo ser respetuosos con el día a día en los centros y nos hemos tenido que reinventar para seguir estando al lado del profesorado.

Tuvimos que potenciar las vías de comunicación online con nuestros afiliados, los profesores y los centros, sumando a las ya tradicionales como el correo electrónico, WhatsApp o la gran variedad de redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram o Telegram), el contacto mediante videollamadas, una modalidad novedosa para todos nosotros. Con gran interés, nuestros delegados profundizaron ilusionados en el uso de todas estas herramientas, haciendo que Zoom, Meet o Teams también formaran parte de nuestro quehacer diario y otra alternativa para estar cerca del profesorado.

Cercanía, profesionalidad, independencia

son nuestras señas de identidad

Cuando las condiciones sanitarias o las inclemencias meteorológicas, como Filomena, han dificultado nuestras visitas a los centros, ANPE-Madrid ha propuesto y llevado a cabo, desde el comienzo de esta situación, numerosas charlas y reuniones desde la distancia física y la cercanía humana y profesional, sin olvidar el contacto directo habitual con nuestros afiliados. Nos hemos reunido virtualmente con los claustros y equipos directivos para comprobar cómo era su día a día y la problemática que se iban encontrando en este curso tan especial, se han planificado charlas a nivel de cada Dirección de Área para explicar y solucionar las dudas en una gran variedad de asuntos como permisos y licencias, certificados electrónicos para facilitar la comunicación con la Administración en estas situaciones tan complicadas o los cambios que supondrá la aprobación de la nueva ley educativa. Finalmente se han llevado a cabo charlas informativas a nivel general para dar la bienvenida al nuevo profesorado contratado a principio de curso y explicarle asuntos de su interés sobre el sistema educativo madrileño, otras dirigidas a opositores y donde hemos contado con la participación de inspectores y asesores educativos, o las planteadas para resolver las dudas que giran alrededor del concurso de traslados o las asignaciones de destinos en inicio de curso. Quizás estas nuevas formas de comunicación hayan llegado para quedarse y complementar la presencialidad de ANPE-Madrid en todos los centros, que tanto deseamos para el próximo curso.

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“Tesoro de la lengua castellana, o española”

Rosalía Aller Maisonnave


… esta obra de las Etymologías ha de dar noticia a los estrangeros del lenguage Español, y de su propiedad y elegancia,

que es muy gran honor de la nación Española…

Baltasar Sebastián Navarro de Arroyta

Más de cuatro siglos han transcurrido desde que Sebastián de Covarrubias titulara así su magna obra, considerada el primer diccionario de la lengua española, donde rastreaba la etimología de unas once mil palabras castellanas. Y en su carta preliminar al erudito glosario, Baltasar Sebastián Navarro de Arroyta dejaba para la posteridad la afirmación que hemos tomado por epígrafe. Si ya avanzado el siglo XXI nos asombra que en el XVII fuera preocupación de sabios dar a conocer a “extrangeros” el español, “su propiedad y elegancia”, y que contar con esta lengua inconmensurable fuera “muy gran honor de la nación Española”, hemos perdido la perspectiva.

La clara conciencia del valor patrimonial de nuestra lengua no se iniciaba en 1611. Si bien sus antecedentes escapan a la brevedad de un artículo, el “román paladino, en qual suele el pueblo fablar a su veçino”, empleado por Gonzalo de Berceo en el siglo XIII, se había ido abriendo camino en textos de propósito literario a través de las jarchas, canciones tradicionales en mozárabe que cerraban las moaxajas, composiciones poéticas del Ándalus escritas en árabe o hebreo, que se remontan al siglo XI, según afirma Rafael Lapesa, en Historia de la lengua española. Si bien no se conservan textos literarios de esta época en los Estados cristianos, sin duda existirían poemas heroicos, canciones líricas tradicionales y poesía vulgar. La llamada entonces por los letrados, peyorativamente, “habla rústica”, sería considerada, hacia mediados del siglo XII, “nostra lingua”, y gradualmente el aprecio de que gozaba iría creciendo, en coincidencia con la escritura de los textos más antiguos que han llegado a nosotros, en particular el Cantar de Mio Cid, compuesto hacia finales del siglo XII.

El rey Alfonso X, justamente llamado “el Sabio”, había visto el valor que su padre, Fernando III, otorgaba a la lengua romance, aún arcaica, al generalizar su empleo en documentos notariales y cancillerescos, en sustitución del latín. Mucho más avanzaría Alfonso al participar activamente en la magna labor de la llamada Escuela de Traductores de Toledo, donde cristianos, musulmanes y judíos compartían saberes, en una convivencia cultural que sigue siendo ejemplar:

El rey faze un libro non por quel él escriva con sus manos mas porque compone las razones d’él e las emienda et yegua e endereça e muestra la manera de cómo se deven fazer, e desí escrívelas qui él manda. Peró dezimos por esta razón que el rey faze el libro.

Si bien no era estrictamente el autor de la magna obra que dejó su reinado, su implicación superaba al mero mecenazgo. Los textos árabes o griegos ya no eran traducidos al romance como lengua puente hacia el latín, sino que el último paso se suprimía y el texto permanecía en la lengua intermedia. La clarividencia del rey Sabio fue clave para la conversión del romance primitivo en lengua de cultura, apta para la trasmisión de saberes. Hacia mediados del siglo XIII se consolidan sus rasgos básicos y, aunque seguirá evolucionando, hasta finales del XV responderá a la llamada “norma alfonsí”. En español medieval nacieron el Libro de Buen Amor, El Corbacho o las obras de Santillana, Juan de Mena, Manrique, Juan del Encina y tantos otros autores, hasta llegar a la magistral transición entre Edad Media y Renacimiento que encarna La Celestina, publicada en 1499. Poco antes, en 1492, Nebrija había escrito una Gramática que fijaría muchos rasgos de la lengua española del Siglo de Oro. Dúctil y flexible en el verso de Garcilaso y la prosa del Lazarillo, cercana a la Corte y al pueblo en el teatro lopesco, punzante en la pluma de Quevedo, había alcanzado la madurez necesaria para alumbrar una de las más geniales creaciones de todos los tiempos: El Quijote.

Simultáneamente al brillo de sus bellas letras, España iba expandiendo sus fronteras allende el Atlántico, a partir de 1492. El descubrimiento, la conquista y colonización de América —más allá de interpretaciones y leyendas, en ocasiones tributarias de intereses pecuniarios foráneos— se vivieron y relataron en castellano. La lengua española se convertía en una patria grande para millones de habitantes de muy diversas raíces, costumbres y paisajes. Los hispanohablantes se multiplicaban exponencialmente y aportaban una diversidad de acentos no vista hasta el momento. La confluencia de la lengua española con las autóctonas, africanas y otras europeas generaría una zona de intercambio comunicativo que permanece hasta hoy.

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Alumnos con necesidades educativas especiales: no todos los cambios son mejoras

María Jesús Álvarez Núñez

Una nueva ley de Educación, y con esta, ya son ocho las leyes de educación en la democracia: LOECE. LODE, LOGSE, LOPEGCE, LOCE, LOE, LOMCE y LOMLOE. Suma y sigue. Se nos están acabando las siglas…Los profesionales de la educación han tenido que someterse a ocho cambios de rumbo, impulsados desde la política. Ese modelo de racionalidad técnica que les convierte en meros ejecutores de prescripciones externas y de reflexiones de investigadores que no dan clase y que muchas veces desconocen la idiosincrasia de los centros, pero ganan más dinero que los que dan clase y los superan en jerarquía epistemológica, tiene poca eficacia para el cambio profundo.

Se ha tenido poco en cuenta la realidad y el sentir de los profesionales. Y eso conduce al fracaso de las leyes. Porque quienes tienen que llevar a cabo una ley, quienes la tienen que aplicar en los centros y las aulas son los docentes. Y aquí parece que vuelve a hacerse realidad el lema de los liberales franceses: “Todo para los profesores, pero sin los profesores”.

Los docentes tenemos el deber de alentar a nuestro alumnado en la búsqueda de sus sueños, no la de robarles aquellos que están persiguiendo en su vida laboral o personal. Decía Albert Einstein: “Todos somos genios, pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar a los árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil”. Para poder ayudar a cumplir sueños, los docentes necesitamos mucha formación, imaginación, entusiasmo… pero sobre todo una ley que nos respalde… En España ya hemos perdido la cuenta de las leyes educativas que se han aprobado, algunas con más éxito que otras… pero todas con un denominador común: tratan de atender a las necesidades de los alumnos, pero con una regulación obsoleta, un diágnostico en desuso o ratios que no son acordes con la realidad actual de nuestras aulas.

Nos encontramos de nuevo con una norma que no viene precedida por un acuerdo básico o por un pacto de Estado, que hubiera permitido la reforma profunda y global que necesita la educación en España y que serviría para dotarla de estabilidad normativa y perduraría en el tiempo. Es una reforma sin consenso social en aspectos básicos y sin modificar ni actualizar normativas que no se ajustan a las necesidades actuales de la sociedad.

Se ha tenido poco en cuenta la realidad y el sentir de los profesionales

Cuando alguien llega nuevo a una casa, lo primero que hace es amueblarla, si es que no tiene muebles; pero si los tiene, lo que se suele hacer es ver qué encaja y qué no.

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Los opositores y el árbol

Sofía Bernardo Jáñez

El otro día, paseando por el campo, me encontré con un árbol que tenía cierta apariencia humana. Parecía que tenía un ojo en el tronco y brazos formados por ramas. Humanizar a animales o plantas no es algo extraño para el ser humano. Es más, no parece tan descabellado si tenemos en cuenta que los árboles son seres vivos. De alguna forma, compartimos muchas más cosas de las que pensamos, tenemos necesidades y características en común. Las plantas respiran, se alimentan, necesitan luz y se muestran sensibles a plagas y enfermedades; al igual que el ser humano.

Incluso hay quien piensa que hablar a las plantas es muy beneficioso para ellas, pero también para el que ama cuidarlas.

Hablarle a una planta es algo habitual para muchos. Pero, ¿qué ocurriría si nos hablaran ellas a nosotros? ¿Qué nos contaría ese árbol, por ejemplo?

Sería una voz sabia y llena de experiencia porque es evidente que lleva muchos años ahí. Bajo sus hojas, posiblemente se hayan sentado muchas personas, se hayan debatido muchos temas, habrá sido testigo de grandes decisiones, cambios para las vidas de quienes han merendado a su sombra, risas, anécdotas y un sinfín de historias.

Imaginemos…

Este árbol recibe cada año la visita, por estas fechas, de un grupo de personas, siempre las mismas, fieles a su tradicional quedada. Son opositores de enseñanza pública. Habitualmente suelen venir con libros y apuntes. Les gusta descansar a su sombra, comentar las obras de un determinado autor, las actividades que incluirán en su programación o cómo enfrentarse al tribunal durante la temida “encerrona”, ese momento en que el candidato se encuentra frente al tribunal y ha de defender su programación.

Pero este año, todo es diferente. Esta vez, los opositores no cesan de repetir: “qué distinto será todo este año con la maldita pandemia”.

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El reto del cambio climático en Educación

Vicente Campos de la Torre


Todas las especies del planeta, incluida el ser humano, se encuentran actualmente ante el mayor desafío de las últimas décadas: el cambio climático. Desde que aproximadamente a mediados del siglo pasado se empezaran a recoger datos fiables científicamente hablando, se ha señalado un rápido y agudo cambio climático. Un proceso de deterioro profundo que se ha acelerado mucho comparado con niveles de los tiempos anteriores a la revolución industrial (UNESCO, 2013).

La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) realizó el año pasado un llamamiento a los gobiernos de todas las naciones para que lleven a cabo acciones que mitiguen y frenen el cambio climático.

Ya en el informe “Educación para el Desarrollo Sostenible” (2014), esta organización destacaba cómo la temperatura media había aumentado 1°C desde principios del siglo XX y que el mayor incremento se había producido en los últimos 35 años, hecho que pone de relieve el gran problema que supone el calentamiento global y el peligro que implica para todas las especies del planeta. Dicho informe también culpa directamente a las actividades colectivas del ser humano como las responsables directas del cambio climático, hasta el punto de que está en peligro su supervivencia. Según el Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPPC, en sus siglas en inglés, 2014), conseguir que el aumento de la temperatura no supere los 2°C, necesita de grandes retos “tecnológicos, económicos e institucionales” (2014).

Educar a actuar contra el cambio climático es un reto para la sociedad en general

Es lógico, por tanto, pensar, que la descarbonización de la economía no es sólo un acto técnico, como señala el IPPC (2014), sino que será posible si, entre otras instituciones, se consigue que la Educación desempeñe un papel esencial que haga posible que las tomas de decisiones de los gobiernos cuenten con una sociedad civil instruida y movilizada.

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Una vez más, la educación como campo de batalla política

Andrés Cebrián del Arco

Una vez más, la educación madrileña se está convirtiendo en campo de batallas que responden más a intereses ajenos a este ámbito que a la legítima defensa de ideas, en busca de soluciones y en pro de la mejora del sistema educativo.

La confrontación generada por asuntos que alcanzan gran repercusión mediática, como el pin parental, la prohibición de los deberes, la consideración de la educación afectivo-sexual como asignatura troncal o incluso la Ley Maestra de Libertad de Elección Educativa, es la expresión de una forma de hacer política, cada vez más extendida, que suscita debates estériles y desvía la atención de lo verdaderamente sustancial.

La escasa voluntad política, sumada a la crisis sanitaria provocada por el coronavirus y sus devastadoras consecuencias, han impedido completar la puesta en marcha de reformas imprescindibles para la educación regional. Por si esto fuera poco, ahora, de nuevo, nos vemos inmersos en otra campaña electoral. En este contexto, la politización desplaza la atención de las auténticas necesidades y prioridades, y la convierte en foco mediático por temas que, en muchos casos, carecen de verdadera relevancia para sus protagonistas.

Estas controversias, que generan polémicas artificiales y enfrentamientos entre sectores cuyos esfuerzos deberían ser confluyentes, contaminan la educación y atentan contra principios esenciales como la autonomía organizativa y pedagógica de los centros, la autoridad del profesor y la libertad de cátedra de los docentes, al tiempo que dificultan que los profesionales de la educación puedan cumplir con sus verdaderos cometidos.

La politización desplaza la atención de las auténticas necesidades y prioridades

Por otra parte, crean un clima de continua crispación que enrarece la convivencia en los centros afectados y sirven de cortinas de humo para desdibujar las verdaderas prioridades de la educación madrileña, un panorama que en nada beneficia al quehacer diario de los centros educativos, al alumnado y al profesorado de la enseñanza pública, y solo puede favorecer a quienes intentan obtener réditos electorales.

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Retribuciones: tutorías de Primaria. La punta del iceberg

Carolina Fernández del Pino Vidal

ANPE-Madrid lleva reivindicando el pago de las tutorías para el Cuerpo de Maestros desde antes de 2011, cuando se reguló este complemento de productividad para el Cuerpo de Secundaria.

La Orden 3011/2011, de 28 de julio, de la Consejería de Educación y Empleo, por la que se regulan determinados aspectos de la tutoría de las enseñanzas de Educación Secundaria en los centros docentes de la Comunidad de Madrid establece en su artículo 3.1.1 que:

  1. El profesor tutor deberá destinar una de sus horas semanales complementarias a la atención personalizada de los alumnos del grupo que le haya sido encomendado. El profesor tutor percibirá un complemento retributivo por su tarea.

Los criterios objetivos para la asignación de productividad de las tutorías se establecen en la letra G del anexo de la Orden de 3 de febrero de 2014, de la Consejería de Economía y Hacienda:

  1. El especial rendimiento que requiere compaginar el desempeño de los cometidos específicos de los tutores con los propios de la función docente del profesor.
  2. La actividad y dedicación extraordinaria que se manifiesta en la realización de las tareas de tutor fuera del horario lectivo, por las mayores exigencias que imponen la realización de actividades correspondientes a esta función específicamente para la coordinación de la evaluación de los alumnos de su grupo, el asesoramiento y orientación académica individualizada de los alumnos, la coordinación con los jefes de estudios y los departamento de orientación, y la atención a los padres, en todo lo que concierne a las actividades y rendimiento académico.
  3. Las circunstancias de interés y de iniciativa que concurren en esta actividad, que se inscribe en el marco de un sistema innovador de realización de las tutorías que demanda de los enseñantes una importante contribución de compromiso personal y creatividad.

Es evidente que los criterios que se utilizan para justificar el pago de este complemento en Secundaria pueden aplicarse a las funciones del tutor en Primaria.

Las tutorías conllevan, tanto en Primaria como en el resto de enseñanzas, un sinfín de responsabilidades

Las tutorías conllevan, tanto en Primaria como en el resto de enseñanzas, un sinfín de responsabilidades. Convierten a los docentes en psicólogos, burócratas, administrativos y relaciones públicas; requieren que sean capaces de tener presente en cada momento la situación, tanto educativa como personal, de cada alumno y su familia; hacen necesario que transmitan esta información al resto de docentes del alumno, para finalmente coordinar una respuesta educativa conjunta.

Una ingente cantidad de tiempo, esfuerzo, papeleo y burocracia del día a día de los docentes se dedica a la función tutorial.

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“Ratio”, sinónimo de “razón”

Esteban Serrano Tamayo

“Ratio” es un vocablo latino, reconocido por la Real Academia Española, que se utiliza como sinónimo de “razón”, en el sentido del cociente de los números o de cantidades comparables. Pues bien, en el ámbito educativo, sus autoridades hace tiempo que abandonaron toda razón para lanzarse a los brazos de un supuesto ahorro donde nunca deberían hacerlo, por su repercusión en la calidad educativa y en las generaciones futuras.

Sin duda, “fue bonito mientras duró”, ya que todo apunta a una vuelta en Madrid a las condiciones anteriores en cuanto a número de alumnos por aula y de profesores por centro. Tuvo que llegar la mayor pandemia que podamos recordar para bajar el número de alumnos por aula, con el consecuente aumento de docentes. Aun así, para hacernos una idea de la situación con respecto a Europa, a pesar de este aumento de profesores y la disminución de la ratio provocada por las tan necesarias medidas de salud y seguridad, España ha continuado por encima de la media de la Unión Europea.

Cada nueva ley orgánica —y llevamos unas cuantas en los últimos años— olvida sentar unas bases que las comunidades autónomas puedan tomar como modelo. Por tanto, estas mantienen el número máximo de alumnos por aula, criterio al que se acoge Madrid y según el cual en la enseñanza obligatoria es de 25 para la Educación Primaria y de 30 para la Educación Secundaria Obligatoria. Cuando se comprueba que el artículo que recoge estas proporciones pertenece al título octavo, que versa sobre los recursos económicos, la desazón es aún mayor. Limitar la inversión en educación y relacionar en la misma ley las ratios con los recursos económicos son factores que van en detrimento de la excelencia educativa que todos deseamos para nuestros alumnos.

Si las proporciones anteriores dificultan notablemente la atención individualizada que precisa el alumnado, la ley permite un incremento de hasta un 10 % del número máximo de alumnos por aula para atender la escolarización del alumnado de incorporación tardía o los traslados de la unidad familiar en período de escolarización extraordinaria. Aunque, no hace mucho, este posible aumento extraordinario fue aún más perjudicial. El Real Decreto-ley 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo, establecía que mientras tuviéramos una tasa de reposición de efectivos inferior al 50 %, las administraciones educativas podrían ampliar hasta un 20 % el número máximo de alumnos. Ya que Madrid forma los grupos tomando como referencia el máximo establecido por la normativa básica, resulta fundamental, siempre que se escolarice por encima de las ratios máximas, generar un desdoble con un nuevo grupo.

A mayor número de alumnos, menos posibilidades tiene el profesorado de proporcionar un tratamiento personalizado

Por otro lado, qué importante hubiera sido aprovechar la modificación que se plantea del art. 87.2 de la LOMLOE, sobre la escolarización de los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, para fijar por ley que cada uno de estos alumnos computará como mínimo como dos a la hora de calcular la ratio máxima por aula, especialmente cuando Madrid está trabajando en la Ley Maestra de Libertad de Elección Educativa para, entre otros aspectos, regularizar la escolarización de los alumnos con necesidades educativas especiales.

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