Entradas correspondientes a la etiqueta 'acuerdo educativo'

May 15

Acuerdo Sectorial, Acuerdo Educativo: cuestión de prioridades

Francisco Melcón Beltrán

 

Si antes de que finalice el curso escolar no se ha firmado el insoslayable Acuerdo Sectorial para el profesorado de la enseñanza pública madrileña, tendremos que lamentar el tiempo y el esfuerzo dedicados, y achacarlo a la falta de voluntad política de un Gobierno regional que no habrá sabido ver su trascendencia y conveniencia como condición sine qua non para alcanzar el consenso en otros temas relevantes (Acuerdo Educativo y calendario escolar) para la educación madrileña.

Haber planteado al comienzo de la legislatura en el orden educativo como una prioridad la necesidad de un Acuerdo Educativo en la Comunidad de Madrid, cuando los escolares de esta región se sitúan en los puestos de cabeza en los informes TIMSS y PISA, a la altura de Finlandia y por encima de países como Alemania, Reino Unido, Austria o Francia y como una de las comunidades punteras dentro del mapa nacional, resulta chocante y puede interpretarse como un intento de conseguir la paz educativa en los próximos cuatro años.

A pesar de las concesiones que se hacen a algunos sectores políticos y educativos en el último borrador conocido del Acuerdo Educativo –que incorpora buena parte de su discurso neologsiano– y de los guiños y el protagonismo formal que les son otorgados en el Consejo Escolar y en la propia Consejería, vemos difícil conseguir ese acuerdo, pues estos no van a dar oxígeno al Gobierno regional en la coyuntura actual firmándolo, salvo que se asuman incondicionalmente su filosofía y modelo educativo.

Pensar lo contrario entra dentro de lo posible, pero probablemente se quede en la esfera de los buenos deseos.

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May 12

¿Son posibles los acuerdos educativos?

Francisco Melcón Beltrán

 

La educación española y madrileña se encuentra en la encrucijada, tras el acuerdo adoptado en el Congreso para derogar la LOMCE. Su futuro es incierto hasta que se promulgue una nueva ley educativa –la enésima– que sería deseable fuese fruto del consenso y no se haga de espaldas al profesorado. Previamente debería materializarse un “Pacto de Estado por la Educación” donde se acuerde el modelo y la estructura del sistema educativo y el rumbo que se quiere dar a la educación española. Una empresa ardua que requiere un diagnóstico previo, sobre el que ya es difícil el acuerdo, y cesiones muy significativas por parte de todos.

La educación es un ámbito donde se libra desde hace años una batalla política e ideológica de gran trascendencia para el futuro del país, en un continuo y sesgado debate, del que algunos participan con las mejores intenciones. Desde hace tiempo, las formaciones políticas y los agentes educativos saben de su importancia para la configuración de nuevas realidades sociales y territoriales. En este momento de debilidad de las instituciones y también de las convicciones, hay sectores que vislumbran claramente la ocasión de lograr un nuevo modelo educativo que sirva para acelerar el cambio de modelo social y político que persiguen. Para ello es preciso, a través de la crítica exacerbada, el radicalismo de algunas propuestas y el adoctrinamiento, remover los cimientos más sólidos de la educación y desestabilizar la esencia y los pilares básicos de cualquier sistema educativo, entre los que se encuentran el profesorado y el propio papel de la escuela.

Por ello plantean la necesidad de una nueva educación que “democratice” la escuela –colocando en el mismo plano a alumnos, padres y profesores– y un “nuevo” profesor, que tenga menos relevancia y protagonismo en el proceso educativo, con limitada autoridad y atributos profesionales, para “la sociedad del siglo XXI” (un eufemismo de esa utopía que predican algunos). Otros, para quienes la educación también debiera ser la piedra angular del bienestar y del progreso social, demuestran una actitud claudicante en las cuestiones educativas, cuya importancia relativizan considerándolas susceptibles de cambalaches políticos.

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May 11

La nueva ¿educación?

Rosalía Aller Maisonnave

 

 

Si indubitable es el adjetivo, admitimos ciertas dudas respecto al significado del sintagma completo. Las mismas que se asocian a la perplejidad de tantos profesores, tradicionales o no, ante el tsunami innovador, que al tiempo que presenta un amplio abanico de propuestas no contrastadas, menosprecia la labor que desarrollan en centros educativos reales quienes reinventan a diario sus clases empleando metodología efectiva, actual o no.

“El buen maestro enseña más de lo que sabe”, decía mi abuelo. El docente –de todo nivel– hace un constante esfuerzo de superación para dar día a día lo mejor de sí mismo. Esto incluye también el cómo, que se ha convertido en la razón de ser de innumerables jornadas, simposios, ponencias, encuentros, plataformas, blogs, ebooks… Es fundamental saber transmitir los conocimientos, pero sin olvidar el carácter instrumental del medio empleado, que está al servicio de un fin: la formación integral de futuros ciudadanos, en la cual la adquisición de conocimientos ocupa un papel relevante.

Educar es más que enseñar, pero lo incluye. Una educación en la que se adelgazan y subestiman los contenidos cada vez más involuciona –mal que les pese a algunos– hacia ser cada vez menos educación.

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Mar 31

Acuerdo Educativo Madrileño y Acuerdo Sectorial 

Francisco Melcón Beltrán

 

Recientemente hemos tenido acceso al segundo borrador del Acuerdo por la Educación Madrileña, denominado inicialmente Acuerdo por laTrans­forma­ción Educativa Madrileña.

Este nuevo documento, bastante más aligerado que el anterior, constituye un catálogo de objetivos y actuaciones que bien podrían ser las líneas programáticas de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte para los próximos cuatro años. Muchos de ellos, por obvios, no requerirían más que la voluntad del Ejecutivo para llevarlos a cabo y no precisarían de la formalidad de un Acuerdo solemnizado con firmas.

No se mencionan en él los principales problemas de la educación madrileña y, por tanto, no se proponen actuaciones ni objetivos al respecto. Se omite la referencia a las elevadas ratios por grupo existentes, la alta ratio profesor-alumno (la más alta de España), la reducción de las plantillas desde el año 2010 en los centros públicos de enseñanza, el aumento del horario lectivo del profesorado en Secundaria, la desmesurada tasa de interinos (un 23 % de la plantilla), la no cobertura de las bajas hasta el décimo día lectivo, los descuentos durante los primeros veinte días de baja por enfermedad, las condiciones retributivas de los docentes, que los sitúan en los últimos lugares en relación a otras autonomías, entre otras cuestiones que constituyen los problemas nucleares de la educación madrileña y debieran ser la prioridad de cualquier acuerdo social y educativo.

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