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Carta a la consejera de Educación, Lucía Figar

El presidente de ANPE-Madrid, Francisco Melcón, ha remitido una carta a la consejera de Educación, Juventud y Deporte, para trasladarle su preocupación  porque nuevamente arrancan las clases sin que estén completas las plantillas docentes. “Esto ocasiona desajustes organizativos y malestar en los equipos directivos y departamentos, que no pueden realizar adecuadamente las tareas de coordinación iniciales”, como explicaba el presidente del sindicato, Francisco Melcón.

Asimismo, ha recordado a la Consejería la necesidad de abrir una vía de negociación y diálogo a través de la Mesa Sectorial. Por último, Melcón ha exigido no sólo la reversión de los recortes, sino una apuesta decidida por la educación pública que se traduzca en un incremento de la inversión y en el reconocimiento al trabajo del profesorado.

La compartimos con vosotros y esperamos vuestras opiniones.

Carta a la consejera de Educación, Lucía Figar.

 

El presidente de ANPE-Madrid se dirige a la consejera de Educación.

                             El presidente de ANPE-Madrid se dirige a la consejera de Educación.

Balance de un curso que se termina

Francisco Melcón, presidente de ANPE-Madrid.

    Francisco Melcón Beltrán   presidente de ANPE-Madrid

 

En unos días diremos adiós a otro curso escolar. Un año de duro trabajo en difíciles condiciones que, además, coincide con la recta final de la presente legislatura. Creo que se impone hacer balance.

Yo soy profesor y partidario de una evaluación objetiva de los hechos, en este caso, la enseñanza pública en la Comunidad de Madrid. Para ello, he colocado en una balanza lo bueno y lo malo; lo peleado; lo conseguido y lo logrado… Lo perdido; los recortes, las políticas, los derechos del profesorado, etc. He hecho examen y mi conclusión no podría ser más desalentadora: la situación educativa no mejora.

Y no es porque la enseñanza pública madrileña tenga unos malos mimbres. ¡No! Los cimientos, que son su profesorado, son fuertes, pero los ladrillos que deben darle forma y apuntalar su crecimiento están debilitándose. La falta de un mínimo contenido negociador en la Mesa Sectorial –reducida a un papel testimonial–, la ausencia de transparencia, y la falta de comunicación con los representantes del profesorado siguen siendo la tónica dominante. Los canales de comunicación con los agentes sociales han sido dinamitados por la Consejería de Educación y cada vez se hace más difícil, sino imposible, tender nuevos puentes o reconstruir los ya existentes. No hay diálogo y mucho menos consenso.

La Administración se ha enrocado en una actitud antisindical y en la toma de decisiones unilaterales, con un talante que genera crispación y una forma de conducir la educación que no puede (ni debe) continuar. El debate, necesario y constructivo, sobre los temas educativos no existe ni en el Consejo Escolar ni en la Mesa Sectorial. La Consejería de Educación ha encontrado en los titulares de prensa el medio para anunciar sus medidas educativas, dejando de lado al profesorado y a sus representantes. Ha preferido provocar una suerte de debate demagógico en los medios de comunicación, lejos de miradas expertas, en su búsqueda del aplauso fácil. Y no le ha importado poner en solfa la valía del profesorado que está a su cargo, cuestionando su profesionalidad o cualificación.

El curso que termina, a un año escaso de las elecciones autonómicas, ha dejado patente la falta de interés del Gobierno regional por la enseñanza pública, más allá de proyectos estrella como el Bilingüismo o el Bachillerato de Excelencia, que a duras penas pueden maquillar el paulatino desmantelamiento de la escuela pública.

La falta de inversión; la disminución de las plantillas; la reducción de otros programas básicos; la apuesta por un modelo que no considera a la enseñanza pública el pilar fundamental del sistema educativo; el cierre paulatino de unidades de la red pública desde hace varios años, sin que disminuyan los conciertos; la idea recurrente de que el servicio educativo no debe ser prestado necesariamente por la Administración ni por funcionarios, sino que puede transferirse a la iniciativa privada, con tal de que el ciudadano esté satisfecho, nos llevan a concluir que tanto el Gobierno regional como la Consejería de Educación tienen el objetivo de avanzar hacia la privatización de la prestación del servicio educativo. Algo que ya se intentó, sin éxito, con la sanidad madrileña.

La desconsideración (por usar un término suave) hacia los docentes madrileños, sus docentes, ha evidenciado el verdadero talante y los tics de quienes dirigen la educación madrileña.

No han dudado a la hora de llamarnos vagos, privilegiados e ignorantes, señalándonos como responsables de las deficiencias del sistema educativo. Y tampoco les ha temblado el pulso a la hora de atribuirse para sí los méritos del mismo sistema que critican (y gestionan). Sólo hay que volver a leer las declaraciones del Gobierno sobre los resultados de PISA.

Defienden un concepto añejo y simplista de la educación reducido a algunos tópicos, cuando la forma de vida y las sociedades evolucionan y son cada vez más complejas. Lejos de reforzar los atributos profesionales de los docentes, el Ejecutivo parece que busca reducir sus competencias en favor de un tipo de profesor que sea un mero ejecutor de directrices metodológicas y curriculares. Unas concepciones que están alejadas de la realidad social y de la tradición educativa española de los últimos treinta y cinco años, que se perciben extemporáneas y ajenas al sentir mayoritario del profesorado y de la comunidad educativa.

He hecho balance y, si bien el profesorado de la enseñanza pública madrileña ha realizado un trabajo sobresaliente, su Consejería de Educación ha sacado el más clamoroso de los suspensos.

La enseñanza pública funciona gracias a ti

Preparar y motivar al profesorado o fracasar

Carolina Fernández del Pino Vidal. Secretaria de Acción Sindical de ANPE-Madrid

Carolina Fernández del Pino Vidal.
Secretaria de Acción Sindical de ANPE-Madrid

 

Somos el factor más determinante del sistema educativo. Los resultados que alcanzan los alumnos están directamente ligados a la calidad, preparación y motivación del profesorado, según la OCDE. Las reformas educativas que no afrontan cómo preparar mejor y motivar al profesorado están abocadas al fracaso.

Por esta razón, los países de la OCDE estudian cómo mejorar la formación y adaptación de los profesionales de la enseñanza a las nuevas realidades con las que deben enfrentarse: entornos cambiantes y necesidades cada vez más diversas, en un mundo global y regido por las nuevas tecnologías.

En este sentido, los educadores de los educadores tienen cada día más claro que se debe potenciar no solo la formación inicial, sino también la formación continua del profesorado. Aunque se sabe que hay una relación directa entre la formación y los resultados académicos, lo que no queda evidenciado en los distintos estudios internacionales es cuál de estas modalidadestiene más impacto.

Por este motivo, siempre se insiste en la importancia del nivel inicial de preparación. Pero lo que se está debatiendo ahora es si, una vez establecidos unos mínimos y elevando la exigencia en cuanto a formación inicial, se produce una repercusión relevante sobre los resultados. También existen estudios que llegan a la conclusión de que se debería fomentar más el conocimiento teórico del profesor, mientras otros consideran la pedagogía como pilar fundamentaloaseguran que es el conocimiento práctico contrastado con otros profesionales lo que marca la diferencia.

En cuanto a la formación continua, hay muchos estudios que apuntan a que no solo es el factor que más influye sobre la calidad del profesorado, incluso por encima de la formación inicial, sino que además es uno de los elementos más importantes a la hora de motivarlo, ya que a través de una formación bien estructurada y continuada los docentes toman conciencia de su importancia en el proceso educativo.

Sin embargo, un elevado porcentaje de profesores percibe que la necesidad de formación profesional es mayor de la que puede cubrir las oportunidades reales a las que tiene acceso (OCDE 2009). Muchos docentes no encuentran la formación adecuada o no pueden asistir, por realizarse dentro de su horario lectivo.

Toda una paradoja ya que somos conscientes de la importancia que tiene la formación para el desarrollo de nuestra labor; demandamos esta formación, pero no encontramos una respuesta (oferta) que se ajuste a nuestras expectativas y a las necesidades sociales. Quizá sea el momento de impulsar una reflexión seria y profunda en este sentido, que sirva de guía a las autoridades competentes.

La libertad de elección en tiempos de matriculación

 

Francisco Melcón, presidente de ANPE-Madrid

      Francisco Melcón Beltrán     presidente de ANPE-Madrid

 

La libertad de elección del centro educativo está reconocida en la Constitución, que establece el derecho a la educación de todos los españoles, garantizado por los poderes públicos, por un lado –mediante una programación general de la enseñanza–, con participación efectiva de todos los sectores afectados y, por otro, mediante la creación de centros docentes (artículo 27.5), así como la libertad de enseñanza (artículo 27.1).

La libertad de enseñanza debe entenderse, en sentido amplio, como un concepto que abarca todo el conjunto de libertades y derechos en el terreno de la educación, y que se materializa básicamente en la libertad de creación de centros con ideario propio (artículo 27.6) y en la libertad de los padres de elegir para sus hijos centros docentes públicos o privados.

La educación es un servicio público prioritario, ya que constituye un derecho fundamental de los ciudadanos y son las administraciones públicas quienes lo garantizan con una planificación adecuada, prestándolo directamente a través de la red de centros de titularidad pública o financiando la enseñanza privada, de tal forma que las enseñanzas obligatorias sean gratuitas para los ciudadanos.

Sin embargo, en 2013, y en base a una supuesta mayor demanda de la sociedad madrileña, la Consejería de Educación promulgó un decreto cuya finalidad, según su preámbulo, es hacer “mayor y más efectiva” la libertad de elección de centro escolar, eliminando las zonas de escolarización y dejando configurada una zona única educativa, pudiendo ejercerse el derecho a la elección de centro sostenido con fondos públicos en toda la comunidad. Esta norma determina que corresponde a la Consejería de Educación garantizar la efectividad del derecho a la libre elección de centro educativo, mediante una programación anual que asegure la existencia de una oferta suficiente y plural de plazas escolares en centros sostenidos con fondos públicos. Situación que no se está dando.

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Los sindicatos importantes, pero incómodos… para los gobiernos

Manuel Diez Diez, vicepresidente ANPE-Madrid

Manuel Diez Diez, vicepresidente ANPE-Madrid

Desde que a comienzos del siglo XIX, y como uno de los efectos de la Revolución Industrial, –en España un poco más tarde– y hasta la fecha, el movimiento sindical no ha ido más que avanzando en su consolidación y en su reconocimiento institucional, como un elemento más en la cimentación del sistema democrático, ¡a pesar de algunos!

A partir de ahí la negociación, la presión y la movilización han hecho que el avance en las condiciones laborales, sociales y retributivas de los trabajadores se haya ido plasmando en importantes acuerdos sindicales.

Sin embargo, ahora llega la crisis y, sin serlo, una parte de la sociedad quiere verlos culpables de ella. Como consecuencia, parte la clase política, alentada por los “tertulianos afines”, comienzan una campaña de descrédito sindical, desproporcionada, innecesaria e impropia de quienes ostentan el poder derivado de la participación ciudadana, que le ha otorgado su confianza. Desprestigiando e incluso olvidando, que son esos mismos ciudadanos los que les han confiado su representatividad a esos mismos sindicatos que ahora denigran. Algo inusual y contradictorio –con eso no quiero decir que si alguien ha cometido errores no los pague…–.

Esto es lo que ha ocurrido en la Comunidad de Madrid, su mayoría absoluta continuada y respetada, porque así lo han querido los ciudadanos, les ha llevado a sustituir el diálogo y la negociación por la imposición. Abuso de poder, diría yo, que no nos deja otra salida que el recurso a los tribunales en defensa de nuestros derechos, y lo que es más importante, de los de los nuestros representados. Mala fe negocial, por usar términos del Estatuto Básico del Empleado Público.

Ciertamente al gobernante de incomoda la oposición y quien le critica su gestión. Los gobiernos tiene la representación legítima de los ciudadanos para tomar medidas y gobernar, y los sindicatos la tienen de sus afiliados y del colectivo a quien representan para dialogar, negociar y buscar acuerdos que mejoren la situación sociolaboral, y cuando hay ruptura del dialogo y se producen retrocesos, iniciar la presión para buscarlos. Ese es su deber y su obligación y a la que no pueden renunciar.

Paradojas de la LOMCE, una ley sin consenso

Francisco Melcón, presidente de ANPE Madrid (fuente: anpe-madrid.es)

   Francisco Melcón Beltrán   presidente de ANPE-Madrid (fuente: anpe-madrid.es)

 

 

La aprobación de la LOMCE, que supone una modificación limitada de la LOE tras un largo y controvertido

proceso de aprobación, no cumplirá el objetivo para el cual se ha diseñado: no solucionará los problemas de la educación española, al nacer sin el menor consenso político ni del mundo educativo, imprescindibles para su aplicación. Una ocasión perdida para reformar en profundidad el sistema educativo español.Se queda escasa en destacados aspectos, lo que producirá el efecto contrario al deseado. En vez de una mayor vertebración del sistema educativo se da una mayor dispersión. No garantiza la libertad de elección de la lengua vehicular, pues la enseñanza en castellano en todo el territorio nacional se quedará en una mera declaración retórica al renunciar a garantizar ese derecho en la educación pública. Y lo que es más preocupante, no se priorizan el desarrollo y la mejora de la red pública como columna vertebral del sistema.

En otras cuestiones, so pretexto de mejorar la calidad, va más allá de lo razonable. Así, la mayor autonomía de los centros, sin que vaya acompañada de mayores recursos, colisiona con el escaso papel que se reconoce a los docentes, prácticamente excluidos de las decisiones técnico-profesionales y de la elección del director. Las excesivas atribuciones que se conceden a los equipos directivos; la disminución de las competencias de los claustros y consejos escolares; el excesivo peso de la Administración en la elección de los directores de los centros públicos; la cesión de suelo público para la construcción de centros privados o privados concertados; que los profesores de la enseñanza privada puedan corregir las pruebas externas… Estas son algunas de las cuestiones que suscitan el descontento de los docentes de la enseñanza pública, quienes perciben la norma con recelo y lejanía.

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¿Importa la calidad de la enseñanza?

Manuel Diez Diez

Manuel Diez Diez

Manuel Diez Diez, vicepresidente ANPE-Madrid

 

Si alguien de la Administración pretende seguir hablando de calidad de la enseñanza, de búsqueda de la excelencia o de algo similar, no puede, ni por un instante, plantearse hacerlo mientras se mantengan los efectos del Real Decreto-ley 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo.

¿Se puede hablar de esos términos y no cubrir las bajas del profesorado hasta transcurrir diez días lectivos?

¿Hay alguna medida más nociva en detrimento de la calidad y de la excelencia?

Dejo la respuesta en manos de la Administración, porque la de los profesores ya la sé.

Igualmente podríamos hablar de la consideración al profesor, si le castigamos con descuentos del 50% de haberes por caer enfermo.

¿Hay algún premio para el que acude a trabajar  enfermo?

Yo conozco más de uno en esta situación, pero no conozco a nadie al que se le haya premiado.

Pensemos, reflexionemos y actuemos con sensatez y coherencia.