Jul 17

La posverdad… y otras mentiras

Rosalía Aller Maisonnave

 

Que nos diga entonces Tisias si, a su juicio, lo verosímil

es otra cosa que la opinión de la muchedumbre.

Platón, Fedro, 273b

 

Mala prensa tiene hoy el término “mentira” –no así el concepto–, tanta que parece haber devenido palabra tabú y ha debido ser sustituida, mediante la figura retórica del eufemismo, por otro vocablo que atenúe su significado peligroso: “posverdad”. La Real Academia Española aún no recoge el término en su Diccionario, pero como corren vientos de tolerancia e innovación lingüísticas irrestrictas, todo se andará. Quizás el estigma bíblico consagrado en el octavo mandamiento, que prohíbe faltar a la verdad, haya ido calando subrepticiamente en tirios y troyanos. Puede ser.

Resulta sorprendente la composición del vocablo con el prefijo pos-, que significa “detrás o después de”, porque ¿qué hay detrás o después de la verdad? ¿Más verdad? ¿O mentira monda y lironda? ¿No habría sido más ajustado emplear un prefijo que indicara meridianamente que verdad y mentiras son antónimas? Una idea que expresarían los prefijos griegos a-, ana-, anti-, dis- o el latino des-. Pero no. Tenemos la piel demasiado fina para hablar tan claro y, además, se trataba de ocultar la realidad que el vocablo esconde, no de mostrarla.

 

La educación no podía quedar al margen

de los efectos “posverdaderos”

 

El prestigioso Diccionario Oxford la ha considerado palabra del año y la ha definido como un término “relativo o referido a circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la opinión pública que las emociones y las creencias personales”. El contexto de su uso frecuente ha sido el Brexit y las elecciones presidenciales en Estados Unidos, porque, en definitiva, el debate político no tiene por objeto la verdad, sino la victoria.

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May 15

Acuerdo Sectorial, Acuerdo Educativo: cuestión de prioridades

Francisco Melcón Beltrán

 

Si antes de que finalice el curso escolar no se ha firmado el insoslayable Acuerdo Sectorial para el profesorado de la enseñanza pública madrileña, tendremos que lamentar el tiempo y el esfuerzo dedicados, y achacarlo a la falta de voluntad política de un Gobierno regional que no habrá sabido ver su trascendencia y conveniencia como condición sine qua non para alcanzar el consenso en otros temas relevantes (Acuerdo Educativo y calendario escolar) para la educación madrileña.

Haber planteado al comienzo de la legislatura en el orden educativo como una prioridad la necesidad de un Acuerdo Educativo en la Comunidad de Madrid, cuando los escolares de esta región se sitúan en los puestos de cabeza en los informes TIMSS y PISA, a la altura de Finlandia y por encima de países como Alemania, Reino Unido, Austria o Francia y como una de las comunidades punteras dentro del mapa nacional, resulta chocante y puede interpretarse como un intento de conseguir la paz educativa en los próximos cuatro años.

A pesar de las concesiones que se hacen a algunos sectores políticos y educativos en el último borrador conocido del Acuerdo Educativo –que incorpora buena parte de su discurso neologsiano– y de los guiños y el protagonismo formal que les son otorgados en el Consejo Escolar y en la propia Consejería, vemos difícil conseguir ese acuerdo, pues estos no van a dar oxígeno al Gobierno regional en la coyuntura actual firmándolo, salvo que se asuman incondicionalmente su filosofía y modelo educativo.

Pensar lo contrario entra dentro de lo posible, pero probablemente se quede en la esfera de los buenos deseos.

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May 14

Si un suspenso no es un suspenso, somos boyas a la deriva

Carolina Fernández del Pino Vidal

 

Como soy hija de mis tiempos, fui educada oralmente, informada por breves resúmenes de los contenidos de los escritos de grandes pensadores, de los grandes hechos de la historia. Solo tengo trazos difusos de lo que me precede y a veces esto me deja intelectualmente indefensa ante la realidad. Por lo que ante los acontecimientos recientes y no tan recientes que están marcando mi vida adulta, decidí “ojear” un libro del que me han llegado “oralmente” perlas preciosas, ante la posibilidad de que tal vez pudiese aportar algo de luz a lo que percibo como un descenso vertiginoso hacia la mediocridad o la falta de valores humanos.

El ser humano siempre me ha fascinado por su característica y diferenciadora costumbre de esforzarse, de evolucionar, de buscar respuestas, avances, soluciones, de buscar la luna, entender el cosmos y adentrarse en el infinito. Sin embargo ahora tengo la incómoda sensación de que hemos abandonado por completo esta faceta tan exclusivamente “humana”, paralizados ante una poco fructífera discusión de cómo se reparte el pastel, hasta convertirlo en migajas sobre las cuales seguimos discutiendo mientras el inexorable paso del tiempo, como el viento, se las va llevando y deja cada vez menos que repartir.

Ortega y Gasset en la introducción de La rebelión de las masas dice que:

Definimos el lenguaje como el medio que nos sirve para manifestar nuestros pensamientos. Pero una definición, si es verídica, es irónica, implica tácitas reservas, y cuando no se la interpreta así, produce funestos resultados. Así ésta. Lo de menos es que el lenguaje sirva también para ocultar nuestros pensamientos, para mentir. La mentira sería imposible si el hablar primario y normal no fuese sincero. La moneda falsa circula sostenida por la moneda sana.

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May 13

Historia de las oposiciones

Esteban Serrano Tamayo

 

Los primeros antecedentes sobre la selección de profesorado en España los encontramos por el año 1588. En esta época, Felipe II achacaba los problemas que sufría la población a su gran ignorancia y pensaba que la solución estaba en la educación. Por ello, ideó un sistema de exámenes para seleccionar al mejor profesorado. Así, dentro de este proceso, establecía una serie de requisitos para los docentes como ir a la Corte para ser examinados, conocimientos en Doctrina Cristiana, Aritmética, Lengua castellana, etc.

El establecimiento de la Función Pública en el siglo XIX lleva pareja la regulación legal de los exámenes de acceso a través del Real Decreto de 18 de junio de 1852, bajo el Gobierno de Bravo Murillo. Esta situación no garantiza la inamovilidad en la condición de empleado público, continuando el fenómeno conocido como “cesantía” (paga que disfrutaban ciertos empleados cesantes, de acuerdo con las leyes).

La estabilidad del empleado público, una vez superada la fase de examen, solo se conseguiría con el denominado Estatuto Maura, aprobado mediante la Ley de Bases de 22 de julio de 1918. A partir de este momento, solo se perdería la condición de funcionario por motivos disciplinarios y no por los cambios de Gobierno.

La Constitución española de 1978 ratifica esta práctica mediante la posibilidad de acceso a la Función Pública cuando se acrediten los principios de igualdad, mérito y capacidad.

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May 12

¿Son posibles los acuerdos educativos?

Francisco Melcón Beltrán

 

La educación española y madrileña se encuentra en la encrucijada, tras el acuerdo adoptado en el Congreso para derogar la LOMCE. Su futuro es incierto hasta que se promulgue una nueva ley educativa –la enésima– que sería deseable fuese fruto del consenso y no se haga de espaldas al profesorado. Previamente debería materializarse un “Pacto de Estado por la Educación” donde se acuerde el modelo y la estructura del sistema educativo y el rumbo que se quiere dar a la educación española. Una empresa ardua que requiere un diagnóstico previo, sobre el que ya es difícil el acuerdo, y cesiones muy significativas por parte de todos.

La educación es un ámbito donde se libra desde hace años una batalla política e ideológica de gran trascendencia para el futuro del país, en un continuo y sesgado debate, del que algunos participan con las mejores intenciones. Desde hace tiempo, las formaciones políticas y los agentes educativos saben de su importancia para la configuración de nuevas realidades sociales y territoriales. En este momento de debilidad de las instituciones y también de las convicciones, hay sectores que vislumbran claramente la ocasión de lograr un nuevo modelo educativo que sirva para acelerar el cambio de modelo social y político que persiguen. Para ello es preciso, a través de la crítica exacerbada, el radicalismo de algunas propuestas y el adoctrinamiento, remover los cimientos más sólidos de la educación y desestabilizar la esencia y los pilares básicos de cualquier sistema educativo, entre los que se encuentran el profesorado y el propio papel de la escuela.

Por ello plantean la necesidad de una nueva educación que “democratice” la escuela –colocando en el mismo plano a alumnos, padres y profesores– y un “nuevo” profesor, que tenga menos relevancia y protagonismo en el proceso educativo, con limitada autoridad y atributos profesionales, para “la sociedad del siglo XXI” (un eufemismo de esa utopía que predican algunos). Otros, para quienes la educación también debiera ser la piedra angular del bienestar y del progreso social, demuestran una actitud claudicante en las cuestiones educativas, cuya importancia relativizan considerándolas susceptibles de cambalaches políticos.

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May 11

La nueva ¿educación?

Rosalía Aller Maisonnave

 

 

Si indubitable es el adjetivo, admitimos ciertas dudas respecto al significado del sintagma completo. Las mismas que se asocian a la perplejidad de tantos profesores, tradicionales o no, ante el tsunami innovador, que al tiempo que presenta un amplio abanico de propuestas no contrastadas, menosprecia la labor que desarrollan en centros educativos reales quienes reinventan a diario sus clases empleando metodología efectiva, actual o no.

“El buen maestro enseña más de lo que sabe”, decía mi abuelo. El docente –de todo nivel– hace un constante esfuerzo de superación para dar día a día lo mejor de sí mismo. Esto incluye también el cómo, que se ha convertido en la razón de ser de innumerables jornadas, simposios, ponencias, encuentros, plataformas, blogs, ebooks… Es fundamental saber transmitir los conocimientos, pero sin olvidar el carácter instrumental del medio empleado, que está al servicio de un fin: la formación integral de futuros ciudadanos, en la cual la adquisición de conocimientos ocupa un papel relevante.

Educar es más que enseñar, pero lo incluye. Una educación en la que se adelgazan y subestiman los contenidos cada vez más involuciona –mal que les pese a algunos– hacia ser cada vez menos educación.

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Mar 31

Acuerdo Educativo Madrileño y Acuerdo Sectorial 

Francisco Melcón Beltrán

 

Recientemente hemos tenido acceso al segundo borrador del Acuerdo por la Educación Madrileña, denominado inicialmente Acuerdo por laTrans­forma­ción Educativa Madrileña.

Este nuevo documento, bastante más aligerado que el anterior, constituye un catálogo de objetivos y actuaciones que bien podrían ser las líneas programáticas de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte para los próximos cuatro años. Muchos de ellos, por obvios, no requerirían más que la voluntad del Ejecutivo para llevarlos a cabo y no precisarían de la formalidad de un Acuerdo solemnizado con firmas.

No se mencionan en él los principales problemas de la educación madrileña y, por tanto, no se proponen actuaciones ni objetivos al respecto. Se omite la referencia a las elevadas ratios por grupo existentes, la alta ratio profesor-alumno (la más alta de España), la reducción de las plantillas desde el año 2010 en los centros públicos de enseñanza, el aumento del horario lectivo del profesorado en Secundaria, la desmesurada tasa de interinos (un 23 % de la plantilla), la no cobertura de las bajas hasta el décimo día lectivo, los descuentos durante los primeros veinte días de baja por enfermedad, las condiciones retributivas de los docentes, que los sitúan en los últimos lugares en relación a otras autonomías, entre otras cuestiones que constituyen los problemas nucleares de la educación madrileña y debieran ser la prioridad de cualquier acuerdo social y educativo.

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Mar 14

A golpe de titulares: la política al estilo “Sálvame Deluxe”

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Carolina Fernández del Pino Vidal

 

Hace unos días, zapeando en busca de algo que ver, me paré un breve instante en un conocido programa de debate político que ameniza nuestros sábados. No tuve tiempo de darme cuenta de lo que estaban hablando pero el lenguaje corporal, los gestos, los gritos me hicieron caer en la cuenta de que el ambiente banal, agresivo, superficial y carente de contenido era exacto al de “Sálvame Deluxe”, fabricado a base de mentiras, medias verdades y hechos y argumentos irrelevantes o distorsionados.

El golpe de realidad me hizo comprender lo que ya sabía: nuestro panorama político se rige por titulares y está carente de debates profundos, negociaciones sinceras y preocupación por el futuro de nuestra nación. La educación, por tanto, también. Polémicas absurdas, por la superficialidad con la que se debaten, atrapan durante semanas la atención de la sociedad. Todo el mundo piensa que tiene los conocimientos necesarios para opinar y dictaminar sobre nuestra parcela profesional y vemos cómo estallan incoherentes intercambios en las redes sociales, basados en argumentos inexistentes más allá de opiniones personales sobre deberes, modelos nórdicos, evaluación del profesor, el papel del profesor, métodos innovadores, nuevas tecnologías, la conveniencia de tal o cual asignatura…

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Ene 17

Amueblando cabezas

 

Sofía Bernardosofia2 Jáñez

 

Llevamos un tiempo escuchando diversas opiniones sobre las tareas que llevan a casa los estudiantes. Debates, entrevistas en la televisión o en la prensa. Todo el mundo parece saber qué es mejor y qué deberíamos hacer los docentes en el ejercicio de nuestra labor diaria.

El colmo, en mi opinión, es el anuncio de una tienda de muebles qué lanza su campaña “deberes” con el slogan: “menos deberes y más cenas en familia”. Personalmente no entiendo qué tienen que ver los deberes con la venta de muebles. Es una intromisión gratuita y dañina a la profesión docente.

Esta situación me conduce a una reflexión. Propongo darle la vuelta a la situación para medir el grado de atrevimiento e intromisión. ¿Les recomendaría yo, como profesional docente, la mejor forma para fabricar y vender muebles de calidad?

La situación parece cuanto menos cómica rozando incluso la vertiente ofensiva. Parece legítimo pensar que si a mí no se me ocurre, entonces por qué a ellos sí.

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Dic 23

El calendario escolar

Francisco Melcón Beltrán

 

El calendario escolar es una estructura temporal planificada inherente al sistema educativo, que tiene como objetivo fundamental establecer los tiempos de las actividades escolares y, dentro de ellos, los periodos lectivos y de descanso a lo largo del curso escolar, con el fin de alcanzar la eficiencia y la optimización del rendimiento de los alumnos. 

Alrededor de la mitad de los países europeos tiene un calendario escolar que incluye entre 170 y 180 días lectivos. Varía entre 162 días en Francia (excepto en la Educación Secundaria Superior) y 200 días en Dinamarca e Italia. En España, la Disposición Adicional quinta de la LOE determina que el calendario escolar será fijado anualmente por las administraciones educativas y comprenderá un mínimo de 175 días lectivos para las enseñanzas obligatorias, que la sitúan por debajo de la media de la OCDE y la UE22.

Pero hay que puntualizar que el número total de horas de clase obligatorias para los alumnos de Educación Primaria en España (791) es similar al promedio de la OCDE (799) y la UE22 (775). En Secundaria Inferior, en España el número horas lectivas es de 1.044, superior al promedio de la OCDE (915) y la UE22 (895).

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