Negociar… es avanzar

Manuel Diez Diez blog

Manuel Diez Diez

 

En la pasada publicación decía: “Las intenciones las conocemos… los hechos los esperamos”. A día de hoy ¡seguimos esperando!  

Yo entiendo que después de ocho años de nulos logros, recortes continuados, ausencia de diálogo, declaraciones desafortunadas, etc. por parte de nuestros gobernantes, puede resultar complicado virar 180º el estilo del nuevo gobierno, sustentado por el mismo grupo político, pero ese fue el compromiso adquirido y ¡hay que cumplirlo! En otras facetas de administración, como en sanidad, se ha hecho y eso, en mi opinión, es coherencia con lo prometido.

Llevamos, en menos de tres meses, más convocatorias de mesas de negociación que en los ocho años precedentes. Importantísimo y transcendente, pero…. Hay que poner sobre la mesa propuestas y proposiciones. Hasta la fecha sugerimos las organizaciones sindicales y, la Administración, inalterable; creemos que reconoce y se identifica con nuestra petición, pero no sabemos su oferta, no progresamos, damos vueltas sobre un eje y eso no es negociar, pues en mi opinión, negociar es avanzar.

Estamos todos impacientes y deseosos de logros. La etapa anterior es para olvidar, pero no podemos detenernos y, cuando hay un reconocimiento de que hay que cambiar, debemos ser más diligentes. 

Se ha conseguido que las Escuelas Oficiales de Idiomas impartan el nivel C1. Celebramos haber logrado una vieja demanda de las Escuelas, en particular y del profesorado en general, pues, ¿quién mejor que la Escuela Oficial de Idiomas, para formar en idiomas? El profesorado está deseoso de esta formación, pero de forma inmediata habrá que regular que para formarse en una faceta que va a influir directamente en su espacio profesional, no le suponga una carga económica. La gratuidad para el profesor es una obligación de la Administración.

Fijamos como horizonte de negociación la firma de un acuerdo sectorial para el mes de mayo. Como temas urgentes de inicio, acordamos introducir nuevos permisos derivados de la conciliación de la vida familiar y laboral y el acuerdo de interinos.

Llevamos varias reuniones de Mesas Técnicas y Sectoriales y, tras propuestas de las organizaciones sindicales, falta la más importante, la de la Administración, que marque el punto de partida para futuras aportaciones y sugerencias.

Sobre el tema de los nuevos permisos, hay que empezar por reconocer que el docente también tiene vida familiar y obligaciones derivadas de la misma. Hay que dar el paso y fijar criterio de la administración docente, no podemos diluirnos y dar vueltas a la espera de que sea Función Pública la que nos marque el paso. La especificidad docente, que la hay, no puede quedar subsumida porque debe prevalecer el derecho a la educación del alumno, al que nadie se lo discute. Sí, a la Consejería de Educación el que no aporte solución a conciliar ambos derechos: el del profesor y el del alumno. 

Respecto al tema de interinos, se reconoce por ambas partes que hay que reconocer la habilitación por experiencia, hecho que impide que en la actualidad haya compañeros que, después de muchos años ejerciendo, no lo puedan hacer ahora. Si se reconoce ese derecho, hay que aplicarlo de inmediato, no esperar al curso que viene. ¿Por qué seguir castigando a alguien, si se reconoce que no es merecedor de ese correctivo? Si la solución para algunos, maestros, ya llega tarde y la tuvieron que obtener, previo pago en una universidad privada, obteniendo una nueva titulación, que de sobra tenían acreditada con los años de experiencia, para los demás, apliquémosla ya. No se altera las listas. En el orden establecido.

Con respecto al baremo de ordenación de listas y condiciones laborales, la misma situación. Se reconoce voluntad de cambio. Los sindicatos ya hemos propuesto punto de partida, equilibrio entre experiencia y nota de examen, con valoración de la formación académica y permanente. La Administra­ción, estática, inmovilizada, no arranca.

Si comenzaba diciendo que negociar es avanzar, tengo que decir que a pesar del número de reuniones que estamos teniendo, no estamos negociando.

Los sindicatos queremos negociación. El profesora­do al que representamos, también.

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