Oposiciones 2015: recta final de un despropósito

Manuel Diez Diez 

 

Estamos en la fase de publicación de listados de admitidos y excluidos y no deja por menos que consolidarse el despropósito previsto.

Hasta hace media docena años había un cierto compromiso de alternancia en la convocatoria de empleo público (oposiciones), entre cuerpos docentes. Años pares, Cuerpo de Secundaria y asimilados, y años impares, Cuerpo de Maestros. El singularismo autonómico y la falta de liderazgo del Ministerio han hecho que los opositores estén a merced de los intereses políticos o de otro tipo y sufran las consecuencias de una errónea planificación.

Esto ha hecho que en la Comunidad de Madrid haya una competencia por plaza, inusual hasta la fecha, donde en el Cuerpo de Maestros se llegue en más de una especialidad, probablemente, a más de 90 opositores por plaza o a que en el Cuerpo de Secundaria, con una oferta de siete plazas por especialidad, se vayan a remover injusta e innecesariamente las listas de interinos de siete especialidades, con el casi único resultado de “rotación en el empleo”.

oposiciones

 

En parte se pudiera haber evitado con cuatro medidas, al unísono de responsabilidad autonómica y ministerial:

  • Eliminando la tasa de reposición.
  • Concentrando toda la oferta en el Cuerpo de Maestros.
  • Coordinando la oferta a nivel nacional.
  • Estableciendo criterios similares en todo el territorio nacional en la ordenación de las listas de interinos.

Desde ANPE, siempre hemos venido defendiendo el liderazgo que debe ejercer el Ministerio en su labor de coordinar, ordenar y vertebrar el sistema educativo español y lo seguiremos haciendo, pues si somos cuerpos nacionales, y debemos seguir siéndolo, ese es el camino.

La alternancia de convocatoria de cuerpos docentes, de forma simultánea y similar en todo el Estado, tiene entre otras, las siguientes ventajas:

  • El opositor conoce con más antelación la convocatoria y puede comenzar con anterioridad la preparación.
  • Propicia mayor número de plazas a convocar.
  • Elimina el efecto llamada y la concurrencia es menor en el proceso competitivo.
  • En la convocatoria de 2015 se aprecia el desmadre nacional, cada administración va absolutamente por libre, anunciando las convocatorias cuando le apetece, con los cuerpos que cree conveniente, con escaso respeto hacia los opositores, en algunos casos, y con exámenes y baremos completamente diferentes. ¡Viva el principio de igualdad!

Por desgracia ya no es tiempo de lamentaciones. Sí, de reflexión política y de deseo de que los nuevos rectores de la educación madrileña busquen y propicien esa coordinación estatal.

¡Mucha suerte, opositores!

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