Los docentes también cuentan en las leyes educativas

 Félix Rodríguez González, secretario de Actas

Félix Rodríguez González, secretario de Actas de ANPE-Madrid

Es evidente que la educación ha sido siempre uno de los grandes retos sociales. La educación española ya ha conocido numerosas leyes educativas –algunas perpetuadas en el tiempo–, aunque estas últimas que hemos tenido se han caracterizado por una evidente falta de consenso.

Siempre que ha surgido una nueva ley en nuestro sistema educativo se ha dado por hecho que ha sido para buscar mejoras o cambios significativos en algo que ya no funcionaba y que requería un proceso urgente de renovación.

A los gobernantes de turno se les supone un espíritu de buena voluntad para llevar a efecto los cambios necesarios para mejorar la calidad educativa tan necesaria y acorde a los tiempos vividos. Sin embargo, es finalmente el tiempo el que marca el acierto o desatino de las reformas educativas llevadas a cabo.

Pero son los docentes, esos grandes olvidados por los políticos, los que tienen un papel importante en todos los sistemas educativos y los que permiten que se logre en mayor o menor grado esa ansiada mejora en la calidad educativa. Y es aquí donde se debe poner especial énfasis y preocuparse más de todo lo concerniente al profesorado, buscando una ideal formación del mismo, así como una formación continua durante todo su recorrido profesional.

Las diferentes leyes educativas (Imagen:http://misletraseducativas.blogspot.com.es)

Las diferentes leyes educativas (Imagen:http://misletraseducativas.blogspot.com.es)

En muchas ocasiones se olvida, o no se quiere reconocer, que los auténticos protagonistas son los docentes, colectivo bastante “tocado” y bajo de moral por los recortes salariales sufridos en estos últimos años, así como por el empeoramiento de sus condiciones laborales. Pero ellos siempre están ahí, son los pilares de cualquier reforma educativa y lo que cabe es confiar en ellos porque, en definitiva, son los que modelan y hacen que cualquier ley implantada pueda ir por el buen camino.

Si se pierde la confianza en los profesionales de la educación y, como ha sucedido en no pocas ocasiones, se pone en tela de juicio la labor que desempeñan en su actividad diaria vamos por muy mal camino.

Una buena calidad educativa, entre otras cosas, se logra formando buenos profesionales, proporcionando todos los medios o recursos económicos necesarios, confiando en todos los procesos de trabajo, para después verificar los resultados obtenidos.

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