Basta de acoso al profesorado en las redes sociales

Andrés Cebrián del Arco


La calificación que recibe el profesorado en el segundo Estudio sobre el grado de satisfacción de las familias madrileñas con la educación en la Comunidad de Madrid, de 2018, es muy positiva. La mayoría de las familias encuestadas se muestran satisfechas o muy satisfechas con la preparación de las clases (4 puntos sobre 5), la atención a los alumnos (3,97), la capacidad para hacerse entender (3,94) o la comunicación con las familias (4,11). Estas respuestas mejoran los valores registrados en la encuesta realizada en 2016 y, de hecho, el 81,2 % de las familias manifiestan que escogerían de nuevo el centro en el que están estudiando sus hijos.

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Sin embargo, a pesar de que la gran mayoría de las familias de alumnos tiene una valoración positiva del profesorado, desde el Defensor del Profesor se ha detectado un fenómeno preocupante: pequeños grupos se asocian y, a pesar de no representar a la mayoría de los padres, se coordinan de forma anónima y organizada, mediante un uso pernicioso de las redes sociales. Desde allí lanzan acusaciones sin fundamento que lesionan la imagen pública de docentes, equipos directivos y otros miembros de la comunidad educativa, pudiendo incurrir en acoso o en la vulneración del derecho al honor.

La mayoría de las familias tiene
una valoración positiva del profesorado

Con el fin de ampliar su repercusión intentan, en algunas ocasiones con éxito, trasladar estas calumnias a la prensa. Afortunadamente, la mayoría de los medios de comunicación contrasta la información antes de hacerse eco de acusaciones sin base que pueden lesionar derechos, ser objeto de acciones legales y, sobre todo, siendo infundadas, causar graves daños psicológicos no solo a los docentes objeto de estas campañas, sino también al centro educativo y, en general, a todo el sistema, ya que la inquietud e inseguridad que provocan tienen graves consecuencias sobre todo el proceso educativo, al crear un sentimiento de desprotección en el profesorado.

Son padres que no consienten que a sus hijos se les llame la atención, se les corrija o, mucho menos, se les sancione. Se niegan a ver la realidad, disculpan y justifican todos los actos de sus hijos. A veces presentan actitudes violentas. No valoran ni la figura ni el trabajo del docente. Pretenden menoscabar su autoestima y autoridad cuestionando su capacidad, sus métodos e incluso su forma de evaluar.

Los profesores, envueltos en polémicas donde su profesionalidad y su imagen pública se ven afectadas y denostadas, se encuentran en una situación de indefensión. Un pequeño grupo bien organizado puede hacer mucho ruido y mucho daño.

Desde ANPE-Madrid llevamos años pidiendo la intervención de los agentes sociales para que el abuso de las redes sociales sea regulado y no se puedan utilizar impunemente para lesionar los derechos de cualquier miembro de la comunidad educativa, sean alumnos o profesores.La Administración debe defender y proteger a sus trabajadores frente a las posibles agresiones que se produzcan y que lesionen sus derechos o su imagen pública. Es necesario que se aborde el uso de las redes sociales y se establezcan normas para proteger los derechos de todos los miembros de la Comunidad Educativa. Los profesores necesitan saber que la Consejería los ampara frente a las agresiones físicas y psicológicas a las que puedan verse expuestos en el ejercicio de su función.

Todo proceso educativo, para que pueda prosperar, requiere la participación de todos los miembros de la comunidad educativa. La colaboración familia-escuela, desde la confianza y el respeto mutuo, es vital. Cada estamento debe asumir sus propias responsabilidades y ejercer el papel que le corresponde en busca de un fin común.

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