La des-atención a la diversidad en Madrid

 Esteban Serrano Tamayo

 

En los últimos años, la atención a la diversidad es uno de los ámbitos de la educación que más ha disminuido sus recursos. Tal es así, que el Acuerdo de la Mesa Sectorial de Personal Docente no Universitario de la Comunidad de Madrid para la mejora de las condiciones de trabajo de los funcionarios docentes, recoge en su artículo 6.1 la dotación de 500 cupos de “maestros de la especialidad de Pedagogía Terapéutica (PT), Audición y Lenguaje (AL) y maestros y profesores destinados a programas de Compensación Educativa, tanto en Institutos de Educación Secundaria como en Colegios de Educación Infantil y Primaria”.

Todos sabemos que este alumnado es el más vulnerable

Todos sabemos que este alumnado es el más vulnerable y, por tanto, precisa del mayor número posible de recursos para ser atendido con la calidad necesaria. En su artículo 1, la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, modificada por la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de la Calidad Educativa, ya establece que uno de los principios de la educación es la equidad “que garantice la igualdad de oportunidades para el pleno desarrollo de la personalidad a través de la educación, la inclusión educativa, la igualdad de derechos y oportunidades que ayuden a superar cualquier discriminación y la accesibilidad universal a la educación, y que actúe como elemento compensador de las desigualdades personales, culturales, económicas y sociales”.

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En Madrid, cumplir estos objetivos resulta extremadamente difícil, por no decir imposible, al no existir una normativa específica que regule todo el marco de atención a la diversidad. Así, para las ratios que deben aplicarse a los profesores de Pedagogía Terapéutica y de Audición y Lenguaje, nos encontramos con una normativa estatal de los años noventa, exactamente la Orden de 18 de septiembre de 1990. Esta orden establece que el número de alumnos que el profesor de Pedagogía Terapéutica debe atender es de entre 9 y 12, y la horquilla de alumnos que corresponden al profesor de Audición y Lenguaje estará entre 20 y 25. Pues bien, esta Orden, además de antigua, no es respetada en nuestra comunidad, encontrándonos numerosos centros con unas ratios mucho más holgadas. La “normativa” aplicada en Madrid consiste en repartir el cupo de estos profesores entre las necesidades de los centros, normativa poco seria cuando estamos hablando de un tema tan sensible e importante.

Igualmente, es necesario un incremento de profesionales en los Equipos de Orientación, para favorecer la labor de detección de alumnos con necesidades educativas y el asesoramiento a los centros para su atención. Resulta muy complicado atender adecuadamente a este alumnado cuando el excesivo número de centros que abarca cada equipo impide realizar visitas más frecuentes y un diagnóstico más precoz. Además, consideramos que la próxima partida presupuestaria otorgada por la Comunidad de Madrid a los centros concertados para la contratación de orientadores mediante “pago delegado” debería dedicarse exclusivamente al aumento de recursos que venimos demandando. No cabe duda de que, para realizar la evaluación psicopedagógica y el dictamen educativo de los alumnos con necesidades educativas especiales, es necesaria la interrelación y coordinación multiprofesional de los equipos de atención temprana, general, específicos, junto con los PTSC y los servicios de Salud Mental. Por tanto, es necesaria una asistencia multidisciplinar para poder atender a toda la diversidad mediante equipos de orientación que sean objetivos y específicos (déficit visual, trastorno del espectro autista, déficit auditivo…).

En cuanto a los directores de los Equipos de Orientación, hay otro dato que revela la necesidad de reconocer su importante labor. Las retribuciones fijadas en este curso para los puestos de trabajo singular establecen un complemento para los directores de los EOEP de 65,47 € mensuales. Esta situación conlleva una equiparación con el complemento por jefatura de departamento de hasta dos miembros. Estos directores tienen bajo su responsabilidad la gestión de un número importante de profesionales, realizando al mismo tiempo funciones inherentes a jefaturas de estudio. Por tanto, podemos comprobar que toda esta carga laboral no es reconocida adecuadamente mediante el complemento que perciben en la actualidad.

Queremos ratificar la necesidad de un aumento de plantilla

de profesores que atienden a la diversidad

 Finalmente, y a modo de resumen, queremos ratificar la necesidad de un aumento de plantilla de profesores que atienden a la diversidad, ya que es a todas luces insuficiente para la demanda existente y esto hace que los alumnos de estas características vean mermadas sus posibilidades de aprendizaje y su normalización en el tiempo adecuado. Si bien es cierto que cada vez hay más centros con aulas TEA para atender a este alumnado, consideramos que es necesario un reconocimiento a los centros de Educación Especial en forma de mayor dotación de recursos, normativa actualizada, protocolos de actuación… En este punto resulta obligado resaltar el duro trabajo que realizan estos profesionales en los centros de Educación Especial, enfrentándose a situaciones muy complicadas, que sacan adelante gracias a su vocación, y tratando a todos los alumnos con el máximo cariño, afecto y respeto.

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