Vuelta al pasado

Manolo

Manuel Diez Diez

 

A  simple vista parece que con este título esté demandando retroceso y, por lo tanto, inoportuno en el plano sindical. Voy a intentar explicar que es lo contrario. Recuperar.

La verdad es que a la hora de recuperar, antes que planteamientos de tipo sindical, los acontecimientos políticos hacen que mi deseo en primer lugar sea la urgencia de recobrar el pasado constitucional de estabilidad democrática, debiendo ser objetivo prioritario para el Estado lograrlo y, a la vez, corregir los errores continuados del pasado, que por dejadez, desde el mal uso de la educación han contribuido a llegar a la situación actual. Una vez más recuerdo que más que nunca hace falta el ansiado “Pacto de Estado” cuyo principal objetivo sea concebir la educación como formación y no adoctrinamiento.

En febrero de 2014 en la revista de ANPE escribía el artículo titulado “¿Para cuándo la vuelta a la normalidad?” y argumentaba lo que significaba para mí la vuelta a la normalidad, que no era otra cosa que recuperar lo que se nos había arrebatado. Hoy, cuatro años después, la recuperación parece que solo aflora en las campañas electorales y que luego lentamente se va poniendo en práctica.Dicho todo esto y a pesar de la grave coyuntura política, no es excusa para enrocarse en ella y no avanzar en la “vuelta al pasado” en derechos que tantos años nos costó alcanzar, y que por efectos de la crisis nos hicieron retroceder y estancarnos en ese retroceso.

Es verdad que en algunas comunidades autónomas se han firmados acuerdos sectoriales importantes, como en Canarias o Madrid, ¡aunque en esta última parece que cuesta ponerlo en marcha! pero la tónica general es de inmovilismo.

Más que nunca hace falta
el ansiado “Pacto de Estado”

Decía que vuelta a la normalidad era:

  • Dejar de castigarnos, si nos ponemos enfermos. Se han introducido algunos eximentes, pero increíblemente se nos sigue castigando. Vuelvo a decir: si hay fraude, ¡persígase!, pero que no sirva de coartada.
  • Cubrir las sustituciones de forma inmediata. Se han establecido algunos supuestos, pero ¿qué culpa tiene el alumno de que su profesor falte por un motivo o por otro?
  • Devolvernos la paga extraordinaria que injustamente se nos arrebató en diciembre del 2012. Básicamente se ha hecho, pero aún colea alguna situación excepcional y, por supuesto, todas siguen con las rebajas de 2010 y en ningún lugar se cobra el 100 % de la retribución como efímeramente se llegó a lograr.
  • Reducir las ratios. Aquí sí se ha eliminado la excepcionalidad del 20 % de aumento, pero se ha generalizado bastante la del 10 %, que no olvidemos es excepción y no norma.
  • Reducir el horario lectivo del profesorado. Se está intentando hacer malabarismos desde algunas administraciones educativas, pero el decreto estatal que lo impide ahí sigue.
  • Tener el apoyo y consideración de nuestras autoridades. Aquí, en mi opinión, y fruto de constantes denuncias de hechos desde distintos foros como el Defensor del Profesor de ANPE, vamos por buen camino.
  • Valorar el trabajo del profesorado interino. El error mayúsculo de nuestras administraciones, el del Estado por introducir la tasa de reposición en Educación y el de varias administraciones regionales que ni siquiera han aprovechado el escaso margen que dejaba el Estado, que nos ha llevado a una tasa de interinidad superior al 25 %. Se está en ello diseñando cambios en el Real Decreto 276 que, al ser un sistema de concurrencia competitiva, no será de plena satisfacción, pero si al final imperan la cordura y el respeto a los principios legales, será bueno. Con respecto al cobro del verano se ha ido avanzando, pero quedan flecos que hay que resolver cuanto antes.

 

La formación sigue siendo un derecho y un deber

  • Aplicar la tasa de reposición de efectivos al 100 %. Se ha impuesto, pero la bolsa acumulada hay que vaciarla con las nuevas convocatorias que se avecinan, siendo para ello tomar medidas más allá de la reposición.
  • Volver a negociar con los representantes del profesorado en las Mesas Sectoriales. De una manera no muy fluida, ha vuelto la necesaria negociación sindical, que nunca se debía haber paralizado y que es necesario impulsar.
  • Recuperar la convocatoria de licencias por estudios retribuidas y demás ayudas a la formación. La formación sigue siendo un derecho y un deber, y también de la Administración fomentarla y potenciarla. Las leyes están para cumplirse y, de momento, poco avance.
  • Restablecer los derechos sociales detraídos. Tanto de los Acuerdos sectoriales como de MUFACE siguen bajo mínimos, con alguna excepción, como indicaba al principio. Con respecto a MUFACE, esperemos que las buenas intenciones que recientemente nos manifestó su director general se hagan realidad y ese 6 % de incremento presupuestario sirva para avivarla y reactivar la atención social.

 

Parece que la recuperación solo aflora
en las campañas electorales

Después de este breve análisis comparativo de la situación, desde mi óptica se puede afirmar, aunque sea una incoherencia, que “avanzar es retroceder” y para ello hay que empezar por derogar los infaustos Reales Decretos 14/2012 y 20/2012. ¡Que no sea justificación!

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