Tiempos difíciles para la educación pública

 

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      Francisco Melcón               presidente                ANPE-Madrid

 

 

Recientemente se ha aprobado la LOMCE en el Congreso de Diputados sin el apoyo de ningún grupo político, sin consenso, con una memoria económica insuficiente y de espaldas al profesorado. Una ley que el profesorado no puede apoyar por quedarse corta en cuanto a la redefinición del modelo educativo, que persiste; en cuanto a la estructura, no se contempla el bachillerato de tres años; y en cuanto a la vertebración del   sistema educativo, queda muy debilitada. 

Contiene aspectos perjudiciales para el profesorado y para la enseñanza pública, como es el excesivo poder que confiere a los directores, la cesión de suelo público para construcción de centros privados y la posibilidad de que profesores no funcionarios corrijan las evaluaciones externas de los alumnos –un guiño a la enseñanza privada–.

 

La educación pública no es una prioridad

para las autoridades madrileñas,

como tampoco lo es su profesorado

La falta de voluntad de negociar un Estatuto docente que ordene y regularice las cuestiones profesionales, así como la desaparición de la jubilación LOE y el enigma de cómo va a quedar el sistema de pensiones de los funcionarios, son elementos de incertidumbre que auguran un futuro sombrío a las condiciones sociolaborales de los docentes.

Aunque desgraciadamente constatamos que la educación pública no es una prioridad para las autoridades madrileñas, como tampoco lo es su profesorado, hay que seguir reclamando a la Administración diálogo y negociación, mayor ponderación en las decisiones que afectan a la educación pública, sensibilidad y reconocimiento de la labor docente, que en los centros públicos se realiza con total entrega y absoluta profesionalidad, y que a diferencia de los políticos la ciudadanía sí valora y reconoce.

 

Seguiremos reclamando diálogo y negociación,

mayor ponderación en las decisiones

que afectan a la educación pública,

sensibilidad y reconocimiento de la labor docente

Son tiempos difíciles para los servicios públicos, la educación, los funcionarios docentes, los interinos, y para nuestra juventud, que emigra porque este país no le ofrece un futuro, ante la pasividad de la clase dirigente; pero nada que no pueda superarse. Confiamos que se fragüen en un futuro no muy lejano consensos básicos sobre un asunto capital como es la educación. Son necesarios los acuerdos y el entendimiento, si queremos sacar a la educación del atolladero en que se encuentra, y conseguir que mejoren las competencias de nuestros escolares y que disminuya el escandaloso porcentaje de abandono escolar.

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