Feb 17

Calidad educativa versus burocracia docente

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Esteban Serrano Tamayo

 

Desde ANPE llevamos años reclamando la simplificación de las tareas burocráticas en los centros escolares por su repercusión en la calidad de la educación y en la optimización del tiempo del profesorado. Desde mi punto de vista, calidad educativa y burocracia docente son inversamente proporcionales.

Todos somos conscientes de la enorme cantidad de documentos administrativos que deben rellenar los docentes y que hemos asumido como una parte de nuestra labor educativa, tan alejada del proceso de enseñanza-aprendizaje. Si preguntamos a cualquier profesor sobre la burocratización de nuestro trabajo, rápidamente se le vendrán a la cabeza actas y más actas sobre reuniones de equipo docente, departamento, distintas comisiones, tutorías, evaluaciones, comisión de coordinación pedagógica, planes de convivencia, programaciones y unidades didácticas… y así hasta un largo etcétera que obliga al profesorado a una rendición de cuentas que imposibilita dedicar su tiempo a tareas que tendrían una incidencia directa en el alumnado.

Esta situación ya la corroboraba un estudio de ANPE-Madrid entre el profesorado de las distintas etapas educativas realizado en mayo del año 2010, donde cerca del 85 % de los docentes consideraba excesiva la burocracia en los centros de la Comunidad de Madrid y perjudicial para el ejercicio de su profesión, sin influir en una mejora de los resultados escolares y en la calidad de nuestro sistema educativo.

Con el paso de los años, esta carga de trabajo administrativo que sufren los docentes no ha disminuido, sino todo lo contrario, ha aumentado con las sucesivas leyes educativas hasta llegar a la actual Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa (LOMCE). Así, a la hora de programar cada área, los docentes deben sumar a los objetivos, contenidos, competencias clave y criterios de evaluación, un nuevo elemento curricular: los estándares de aprendizaje. Estos estándares determinan hasta qué punto hemos logrado o no un criterio de evaluación delimitando el grado de éxito que se ha conseguido durante el proceso de enseñanza/aprendizaje, comprobación que debe realizarse a cada alumno y a cada criterio de evaluación y que lo convierte en un proceso extenuante por la cantidad de ítems a rellenar.

 

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Los equipos directivos no están exentos de esta carga burocrática, ya que a todos los aspectos anteriores deben sumar otras tareas implícitas en el propio cargo y que han aumentado con la proliferación de las nuevas tecnologías, especialmente internet. Así, ahora son los centros los encargados de realizar muchas gestiones que antes correspondían a la propia Administración, como las solicitudes de los distintos tipos de becas, la documentación de matrículas o las ayudas para libros de texto.

Calidad educativa y burocracia docente

son inversamente proporcionales

Este curso hemos sumado la puesta en marcha del programa Raíces, que es un nuevo sistema integral de gestión educativa digital de los centros de la Comunidad de Madrid cuya intención es facilitar los procedimientos de comunicación entre la propia Administración, los centros, los docentes y las familias. La formación necesaria para la utilización de este programa ha sido realizada fuera del horario lectivo, lo que ha supuesto un aumento de trabajo. Para el próximo curso ya está anunciada la implantación de una nueva herramienta a gestionar por los centros, el programa Accede, un sistema de préstamo de libros que garantizará su gratuidad.

ANPE lleva años reclamando la simplificación

de las tareas burocráticas en los centros escolares

Estos problemas se ven agravados ante la escasez de auxiliares administrativos, encontrándonos centros que carecen de ellos durante largos períodos de tiempo o con la obligación de compartirlos con otros centros escolares. Incluso algunas Comunidades Autónomas han permitido liberar a un profesor de cualquier carga lectiva para atender a estos asuntos administrativos. En Madrid, esta medida es difícilmente asumible al estar las plantillas docentes tan ajustadas. Por lo tanto, conocida esta inmensa carga burocrática que supone un trabajo adicional para el profesorado y resta tiempo para realizar tareas de carácter pedagógico, resulta necesario que el próximo Pacto de Estado por la Educación reduzca al mínimo imprescindible la cantidad de tareas administrativas a realizar por los docentes. La educación en general y los alumnos en particular lo agradecerán. 

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