Archivo de febrero de 2019

Rotundo rechazo al borrador del nuevo Decreto de Convivencia

Andrés Cebrián del Arco

El pasado 18 de enero, la Comisión Permanente del Consejo Escolar aprobó, con el voto en contra de ANPE, el dictamen en relación con el proyecto de decreto por el que se establece el marco regulador de la convivencia en los centros docentes de la Comunidad de Madrid.

Pésima noticia para el colectivo docente y para la educación en general. El nuevo proyecto pretende derogar el vigente Decreto de Convivencia del año 2007 que tanto ha contribuido, junto a la Ley de Autoridad del Profesor, a mejorar la convivencia escolar desde el respeto a todos los miembros de la comunidad educativa y a crear el necesario clima de sosiego para poder desarrollar con normalidad los procesos de enseñanza-aprendizaje.

iStock-641237444

Dicho decreto supuso para el profesorado y los equipos directivos un notable cambio con respecto al anterior decreto de 2002, mucho más permisivo, burocratizado y plagado de cautelas para los alumnos con conductas contrarias a las normas de convivencia. Entre otras virtudes, la actual normativa sobre convivencia escolar que rige en la Comunidad de Madrid reconoce expresamente el derecho y el deber de los profesores a ejercer su autoridad sobre los alumnos; prescinde de eufemismos políticamente correctos y habla con claridad de disciplina, normas de conducta y autoridad; agiliza y desburocratiza los procedimientos sancionadores; establece el principio de inmediatez en las sanciones y la capacidad sancionadora se atribuye expresamente a los profesionales de la educación: profesores, tutores, jefes de estudio y directores.

El Decreto de Convivencia
vigente y la Ley de Autoridad
del Profesor han contribuido a
mejorar la convivencia escolar

Pero, como es bien sabido, esta norma nunca ha sido del agrado de algunos sectores, que consideran que tanto el Decreto de Convivencia de 2007 como la Ley de Autoridad del Profesor son normas basadas en un enfoque culpabilizador y punitivo de los conflictos escolares, que no propician la labor educativa en la prevención y no cuentan con la participación de toda la comunidad educativa en su desarrollo y aplicación.

El proyecto de decreto presentado por la Consejería de Educación e Investigación, con carácter de urgencia y sin el debido debate previo con todas las organizaciones sindicales mayoritarias de la educación pública madrileña, más parece responder a las exigencias de esos mismos sectores que a las verdaderas demandas y necesidades de los docentes.

ANPE-Madrid rechaza este borrador porque sitúa al profesor como un miembro más de la comunidad educativa, difuminando su determinante papel como profesional de la educación –elemento clave del sistema educativo– y su condición de autoridad pública en el ejercicio de sus funciones. Considera a los docentes como una parte más del problema de la conflictividad en los centros y no como lo que realmente son: el factor fundamental para su solución.

El borrador propicia la
intromisión de los padres 
en cuestiones técnico-profesionales

Al mismo tiempo, atribuye al alumnado un excesivo protagonismo en la gestión del centro y de la convivencia, y propicia la intromisión de los padres en cuestiones técnico-profesionales que solo corresponden a los docentes: programación, metodología, aspectos pedagógicos, evaluación, normas de funcionamiento del aula, etc. Bajo la apariencia de la búsqueda de una mayor participación y cooperación entre la familia y la escuela, subyace la intención de otorgar mayor protagonismo a las asociaciones de padres y madres en la vida de los centros, para que puedan ejercer el control e incidir en su gestión, así como sobre otros aspectos inherentes a la labor docente.

Sorprende la ausencia de referencias
a la libertad de cátedra

Sorprende la ausencia, entre los derechos de los profesores o entre los deberes de los alumnos y sus familias, de referencias a la libertad de cátedra, dentro de la autonomía pedagógica. El borrador consagra medidas o atribuciones que podrían vulnerar este derecho constitucionalmente reconocido en el artículo 20.1.

El proyecto de decreto introduce la mediación y el acuerdo educativo como procedimientos de intervención ante las acciones contrarias a la convivencia escolar, incluso las graves y muy graves. La mediación, excesivamente dimensionada en el texto, solo habría de aplicarse, en el ámbito educativo, entre iguales y para faltas leves o casos de escasa entidad, pero nunca con profesores. Además, la puesta en marcha de estos procedimientos implicaría la creación de nuevas figuras o perfiles para llevarlos a cabo que supondrían un incremento de la burocracia y un elemento distractor del docente de su verdadera función como profesional de la educación.

Con un lenguaje eufemístico, el borrador pretende encubrir una relajación de las normas de convivencia que dificultaría el desempeño de los centros educativos como ámbitos de estudio, superación, esfuerzo y preparación para la futura vida laboral o la educación superior. Así, las “sanciones” ceden el lugar a “medidas correctoras” –aunque ambas pueden coexistir, por ser dos conceptos diferentes y complementarios– y las “acciones contrarias a la convivencia escolar” aluden a actos de indisciplina, acoso, etc.

La aplicación de este proyecto de decreto
tendría por consecuencia un deterioro
de la convivencia en los centros

En términos generales, se trata de un texto más garantista con los alumnos infractores que con los perjudicados por sus actos, un mensaje que, lejos de aminorar la violencia en los centros, puede contribuir a su incremento, dada la atenuación de las consecuencias de las agresiones.

La aplicación de este proyecto de decreto tendría por consecuencia un deterioro de la convivencia en los centros, mediante la depreciación de la disciplina, el respeto a las normas, la cultura del esfuerzo y el valor de la educación como elemento fundamental para el crecimiento intelectual, afectivo, social y como vía de inserción en una sociedad cada vez más exigente. Esto ocasionaría serios perjuicios a los docentes y, sobre todo, a los propios alumnos.

ANPE-Madrid exige un cambio sustancial en el espíritu y la letra de este proyecto, en pro de la mejora del clima de convivencia en los centros educativos y de la erradicación de lacras como el acoso escolar o cualquier otra forma de violencia. Instamos a la Consejería a tramitar un asunto tan delicado con un calendario más amplio y contando con la participación de los representantes mayoritarios del profesorado de la enseñanza pública.

Igualdad y equidad

Dos conceptos contrapuestos y complementarios

Carolina

Carolina Fernández del Pino Vidal

Una de las acepciones que la Real Academia da para “igualdad” es “conformidad de algo con otra cosa en naturaleza, forma, calidad o cantidad”. Por otro lado, define la equidad como “disposición de ánimo que mueve a dar a cada uno lo que se merece”.

La equidad puede implicar desigualdad, ya que, si tomamos en cuenta el punto de partida de cada uno y pretendemos que todos lleguen al mismo objetivo, habrá que dar a unos más que a otros. Es la aplicación de la desigualdad como camino hacia la igualdad.

iStock-488313722

Las sociedades avanzadas buscan la igualdad de oportunidades y consecución de objetivos compensando y respetando diferencias que pueden darse por origen, género, clase social, creencias religiosas, costumbres culturales, capacidades o ritmos de maduración.

Una sociedad justa debe buscar potenciar
a cada uno de sus integrantes
al máximo de sus posibilidades

En educación, para lograr esta meta, durante décadas se han implantado políticas que permitían flexibilizar currículos, metodologías, objetivos, criterios de evaluación y adaptaciones de otro tipo.

Nunca he entrado en un aula donde las personas fuesen ni remotamente iguales. Cada uno traía consigo su bagaje vital y sus capacidades personales. Cada uno de los alumnos que he tenido ha sido único.

No son iguales ni van a alcanzar los mismos objetivos. No tienen los mismos intereses ni las mismas capacidades. Obviar esta realidad es condenar a nuestros alumnos a un sufrimiento innecesario.

Hay unos mínimos que debemos exigir a la mayoría, pero aun con todos los recursos que tenemos o podríamos tener para compensar las distintas situaciones y realidades, estos mínimos no siempre se pueden alcanzar.

Creo que una sociedad justa debe buscar potenciar a cada uno de sus integrantes al máximo de sus posibilidades e intentar compensar las desigualdades que puedan existir por razones de entorno o características personales.

Pero también creo que imponer la igualdad por encima del sentido común, sin tener en cuenta el bienestar o la realidad de los individuos, solo en base a un interés polí­tico –captar adeptos, quedar bien con lo políticamente correcto o acaparar atención mediática– tiene poco o nada que ver con la educación, los alumnos y sus distintas realidades, y mucho menos con la igualdad y la equidad.

Políticos y demagogos se benefician de lo mediática que resulta la educación y se abalanzan a teorizar y legislar sin sopesar la consecuencia de sus acciones ni consultar a los profesores, los verdaderos profesionales con experiencia a pie de aula.

El problema de la educación no es una cuestión de proyectos rápidos de tal o cual partido, sino que requiere precisamente todo lo contrario: que se despolitice y con calma se alcance un consenso en cuanto a lo que realmente queremos conseguir, sin escondernos tras lo que dicte lo políticamente correcto de cada momento. 

La equidad consiste en dar a 
cada uno lo que necesita

Si además se abordan temas tan complicados como las necesidades especiales de ciertos colectivos, no se puede destruir todo por razones de conveniencia política, sin antes considerar y sopesar las posibles carencias y las soluciones con tiempo y objetividad.

En la educación, como en tantos otros campos de la vida, es preferible actuar que reaccionar. Actuamos cuando tomamos decisiones; reaccionamos cuando las toman otros.

La educación es demasiado importante para estar siempre reaccionando. Va siendo hora de que los políticos dejen a un lado sus intereses momentáneos y volvamos a tener hombres de estado. Personas que tengan en cuenta el bienestar del país y sus ciudadanos por encima de sus proyectos personales, o de partido, a corto y medio plazo.

La equidad consiste en dar a cada uno lo que necesita, y la igualdad, aunque es un pilar fundamental de toda sociedad democrática y avanzada, no es siempre posible. Sería muy triste que nuestros dirigentes y políticos por “quedar bien” y cumplir con teorías de moda, o con el primer demagogo que pasaba por ahí, aumentaran aún más las desigualdades y la problemática específica de algunos colectivos imponiendo una igualdad sin equidad. 

Seremos tu voz

Fernando Martín Ferreras

En las pasadas elecciones sindicales, ANPE-Madrid consiguió unos resultados históricos. Aumenta su representatividad en las cinco áreas territoriales e incrementa el número de votos respecto a las anteriores en casi un 50 %. A nivel nacional, ANPE se erige en la fuerza sindical más representativa con 373 delegados.

Todo esto no es fruto de la casualidad, sino consecuencia de un trabajo serio, riguroso y bien planificado donde, tal como está reflejado en nuestras señas de identidad, “la mejora constante de las condiciones en que se ejerce la profesión docente, la implantación de un modelo educativo de calidad basado en los parámetros de rigor y esfuerzo, y en la defensa de la enseñanza pública son los objetivos de la acción sindical.” 

Continuaremos con las campañas iniciadas,
como la equiparación salarial
o la enfermería escolar

La presentación de unas tablas reivindicativas con unos ejes comunes, no solo en Madrid sino en todas las comunidades, y también de las más específicas en función del perfil del docente, con unos objetivos claros, realistas y alejados de cualquier carácter político, han sido excelentemente valoradas por el profesorado que nos ha elegido como su voz para los próximos cuatro años.

De esta manera, ANPE seguirá apostando por un Pacto Educativo que dé estabilidad al sistema educativo, por su vertebración y cohesión, por abordar de una vez la situación del profesorado y su futuro profesional, estableciendo una Ley de la profesión docente y, por otro lado, con un Estatuto de la Función Pública Docente que recoja y desarrolle la carrera profesional, entre otras medidas que mejoren las condiciones sociolaborales de los diferentes profesionales que componen la Educación Pública en España.

BUZON-DE-ALCANCE-201

Continuaremos con las campañas iniciadas para conseguir los objetivos planteados, como la equiparación salarial o la presencia de la figura de la enfermería escolar en todos los centros. 

La labor en el Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid, en las mesas de negociación y técnicas o en las Perma­nentes de las Juntas de Personal Docente resulta fundamental. Es allí donde la línea coherente y responsable de ANPE se manifiesta, de forma que se negocian, reclaman o exigen aquellos aspectos que inciden directamente en el profesorado: sus retribuciones, sus condiciones laborales o su reconocimiento social, de tal manera que se ha conseguido un acuerdo de interinos más equilibrado, un acuerdo sectorial más ventajoso o multitud de resoluciones locales que han mejorado la problemática puntual de los centros.

Estos buenos resultados sirven de acicate
para continuar con más fuerza aún
en la defensa del profesorado

El engranaje de todos estos trabajos, fruto de distintas responsabilidades, hace que ANPE-Madrid funcione de forma independiente de cualquier injerencia y que la labor como sindicato profesional únicamente de la enseñanza pública —por tanto, no sujeto a peajes por la presencia en varios sectores que en algunos casos tienen intereses contrapuestos— haya sido reconocida por los docentes de esta comunidad. 

Estos buenos resultados no van a hacer que nos durmamos en los laureles, sino que sirven de acicate para continuar con más fuerza aún en la defensa del profesorado, que es nuestro objetivo, así como la mejora de la calidad de la educación.

Gracias a todos los docentes que han confiado en nosotros para que llevemos ante las instancias correspondientes las diferentes reivindicaciones. En ANPE cabemos todos.