Archivo de abril de 2018

Nuevo equipo, mismos objetivos

Andrés Cebrián del Arco

 

Con la celebración el pasado 3 de marzo del XXIV Consejo Sindical, en el que se eligieron los órganos de gobierno que regirán el sindicato los próximos cuatro años, se inicia una nueva etapa en ANPE-Madrid. Nuevo presidente, nuevo Secretariado, nuevo Comité Ejecutivo, pero el mismo objetivo de siempre: trabajar con seriedad, honestidad y coherencia para dar servicio y defender los derechos y las condiciones laborales del profesorado de la Comunidad de Madrid, así como una Enseñanza Pública de calidad.

Para ello contamos con una amplia cartera de servicios: el Defensor del Profesor, seña de identidad de ANPE-Madrid; una Asesoría Jurídica seria, profesional, que no engaña a nadie y día a día se va ganando el reconocimiento del colectivo; una amplia oferta formativa útil y de calidad; innumerables visitas a los centros; atención personal, telefónica y telemática a afiliados y al profesorado en general. Sin olvidar el importante y destacado papel de nuestros representantes en las Mesas de Negociación, llevando la voz de los afiliados y las reivindicaciones legítimas del profesorado en general.

 

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Todo esto nos ha convertido en un referente como sindicato independiente, profesional y exclusivo de docentes de la Enseñanza Pública.

Pero queda mucho trabajo por hacer. Venimos de tiempos duros, años de crisis, recortes, pérdida de poder adquisitivo y escasa o nula negociación. Afortunadamente parece que eso está cambiando y nos encontramos frente a un panorama más halagüeño.

El nuevo Acuerdo Sectorial supone

un claro reconocimiento a la labor docente

El 9 de enero firmamos el Acuerdo Sectorial. Que su contenido y aplicación suponen un avance en las condiciones sociolaborales del profesorado madrileño es innegable, basta con leer su articulado: incremento retributivo, días de libre disposición, nuevos permisos para la conciliación de la vida familiar y laboral, etc.

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A trabajo igual, igual salario

Carolina Fernández del Pino Vidal

 

Las subidas retributivas y las mejoras en cuanto a incapacidad temporal contenidas en el II Acuerdo para la Mejora del Empleo Público responden a la necesidad imperiosa de ofrecer un alivio económico a los funcionarios después de años de recortes que no solo afectaron sus retribuciones sino también sus condiciones laborales, aumentando la carga horaria e imponiendo un sistema de descuento de haberes en caso de incapacidad temporal que dio lugar a situaciones a veces esperpénticas.

En el caso de los profesores madrileños, estos recortes supusieron una pérdida de un 20 % del poder adquisitivo. El acuerdo evidentemente no compensa esta pérdida ya que contempla un incremento total, en el mejor de los casos, en torno al 8 %, pues para que se alcance esta cifra se deben cumplir los requisitos establecidos con respecto al crecimiento del PIB y el objetivo de estabilidad. En el caso de la Comunidad de Madrid la situación es aún más sangrante, porque junto con los profesores de Cataluña somos los únicos cuyo salario medio se sitúa por debajo del salario medio de su comunidad, con una brecha de aproximadamente 200 euros mensuales.

Esta diferencia salarial en relación a otros profesionales de nuestra comunidad representa solo otro “suma y sigue” más, antes incluso de añadir la diferencia salarial que sufrimos con respecto a docentes de otras comunidades, donde profesionales que desarrollan las mismas funciones y pertenecen al mismo cuerpo estatal que nosotros pueden llegar a cobrar mensualmente hasta 900 euros más.

 

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Los últimos acontecimientos que han tenido lugar en Cataluña han hecho aún más patentes, si cabe, las grietas que se han ido formando en la base misma de nuestra nación. Entre otras, la financiación autonómica, la desmembración del sistema educativo, las diferencias en cuanto a impuestos de distintos tipos, la distinta aplicación de legislación nacional, como por ejemplo el RD Ley 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público, que concretamente en Madrid se aplicó con vehemencia mientras que otras comunidades sortearon sus restricciones, por lo que sirvió de colofón para marcar las diferencias laborales entre los profesores de distintas comunidades.

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¿Para cuándo el pago de las tutorías para maestros de Educación Infantil y Primaria?

José Antonio Carmona Gómez

 

Nadie duda de la importancia capital que tiene la tutoría en el sistema educativo actual dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje. De hecho, dentro del artículo 91 de las funciones del profesorado que expone la LOMCE encontramos que la tercera es ejercer la tutoría de los alumnos, la dirección y la orientación de su aprendizaje y el apoyo en su proceso educativo, en colaboración con las familias.

Las funciones que deben realizar los tutores en Educación Infantil

y Primaria conllevan un esfuerzo de tiempo y energía tremendo

Además, dentro del Reglamento de Organización de los Centros de Educación Primaria (Reglamento Orgánico de las escuelas de Educación Primaria, título III, capítulo IV, artículos 45 y 46, RD 82/1996 de 26 de enero) se exponen que las funciones del tutor serán las siguientes:

  1. Participar en el desarrollo del Plan de acción tutorial y en las actividades de orientación, bajo la coordinación del jefe de estudios. Para ello podrán contar con la colaboración del equipo de orientación educativa y psicopedagógica.
  2. Coordinar el proceso de evaluación de los alumnos de su grupo y adoptar la decisión que proceda acerca de la promoción de los alumnos de un ciclo a otro, previa audiencia de sus padres o tutores legales.
  3. Atender las dificultades de aprendizaje de los alumnos, para proceder a la adecuación personal del currículo.
  4. Facilitar la integración de los alumnos en el grupo y fomentar su participación en las actividades del centro.
  5. Orientar y asesorar a los alumnos sobre sus posibilidades educativas.
  6. Colaborar con el equipo de orientación educativa y psicopedagógica en los términos que establezca la Jefatura de Estudios.
  7. Encauzar los problemas e inquietudes de los alumnos.
  8. Informar a los padres, maestros y alumnos del grupo de todo aquello que les concierna en relación con las actividades docentes y el rendimiento académico.
  9. Facilitar la cooperación educativa entre los maestros y los padres de los alumnos.
  10. Atender y cuidar a los alumnos en los periodos de recreo y en otras actividades no lectivas. 

 

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Homenaje a una maestra

María Gema López Rubio

A Ana Rubio Moral, por hacer que en tus aulas
nunca dejase de sonar la caja de música

Desde muy pequeña observaba y vigilaba todos tus pasos. Temía que alguien llamase tu atención más que yo.

Los ratos de juego eran el alivio de mis compañeros. Mientras todos corrían al recreo, yo me apresuraba a ese lugar tan tuyo en donde siempre hubo y habrá una parte de ti: tu aula.

Siempre deseaba verte, me encantaba escucharte y dirigir mis ojos hacia ti con una mirada ingenua, como si realmente te entendiese. Las horas más largas eran aquellas en las que tú no estabas. Recuerdo cómo en ocasiones las lágrimas me resbalaban, las clases se me hacían interminables, no por lo que en ellas se impartía, sino por el hecho de robarme un rato de calor sobre tu radiador o sostener entre mis manos tus típicas, pero a la vez diferentes tizas de colores que me acercaban tanto a ti por mi derecho exclusivo a utilizarlas, me permitían captar tu atención y, a su vez, me otorgaban el poder de dejar constancia de mi presencia allí, una vez finalizados los ratos que me permitían acurrucarme junto a ti. Entonces llegaban ellos, mis rivales, no tan solo tus alumnos, sino como tú siempre les llamabas cariñosamente “tus niños”, y yo ya dejaba de ser exclusiva dueña de tu atención para tener que compartirla con aquellos pequeños seres que no paraban de gritar: “Mira, profe, lo que he encontrado en el patio”, “Profe, Víctor se ha peleado hoy”, o la habitual niña tímida y cabizbaja que se acercaba a ti con paso firme, para ofrecerte una de esas flores sin nombre que había cogido en el rincón más insospechado. Entonces iluminabas tu rostro con una sonrisa y le hacías una pequeña caricia en el rostro mientras decías “¡Qué bonita es!” y la colocabas sobre tu mesa, lo que hacía sentir a esa pequeña inundada de satisfacción.

Sólo ahora, con el tiempo, tras vocacionalmente haber estudiado Magisterio y ser maestra, me doy cuenta de lo que siempre me enseñaste, no con palabras sino con hechos. Eran tus niños porque siempre quisiste que lo fueran, no fuiste sólo maestra, sino amiga y, en ocasiones, hasta madre. Sólo así puedo comprender el verte al acabar la jornada lectiva, sentada en tu sillón con aspecto preocupado, buscando la forma de que aquel niño/a con alguna dificultad llegara a adquirir esos conocimientos que con el tiempo te agradecería con un pequeño recuerdo hacia su “señorita Ana”.

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