Archivo Mensual: Abril de 2015

Abr 14

Saber decir “basta”

Inmaculada Suárez Valdés

Inmaculada Suárez Valdés

 

 

 

 

Si algo va calando poco a poco en el profesorado es el desencanto. Primero los recortes, luego la LOMCE y, en medio, unas declaraciones fuera de lugar cuestionando nuestra profesionalidad. Si a todo esto, y en parte como consecuencia de ello, se le suma la actitud de enfrentamiento que algunos padres mantienen por “un quítame allá estas pajas” con el profesor/a de turno, no es de extrañar que entre nuestras filas cunda el desánimo.

Con un nuevo curso escolar prácticamente iniciado, sorprende la rapidez con la que los progenitores comienzan a tomar posiciones. Primero nos llegan sus observaciones pedagógicas, luego las recomendaciones de cómo debemos tratar a su hijo –un niño especial al que hay que saber entender–. Después las redes sociales rematarán la faena de despedazar al docente y, por último y sin demasiada dilación, la denuncia.

02---EDITORIALLo alarmante de estas actuaciones no reside solo en la permisividad con la que estas se toleran, sino también en el protagonismo que estos padres adquieren ante la comunidad educativa. Por esta razón, obrar con equilibrio y mesura será la mejor arma que podemos utilizar para que determinados hechos puntuales con una minoría de padres no acaben convirtiéndose en norma general de la vida cotidiana del centro.

Educados y correctos sí, dialogantes también, pero existe un punto de inflexión donde tanto Inspección, equipos directivos como profesorado tendrán que saber decir “basta”.

Y “basta” es lo que ha dicho un juez ante la denuncia de un padre que acusaba a la Dirección del centro de actuar fuera de la ley por quitar el móvil a su hijo y visionar su contenido. La noticia me sorprendió gratamente en el telediario del mediodía, como aviso a navegantes.

El padre, digno caballero andante en defensa de su hijo, había acudido a los juzgados como consecuencia de un hecho que había lesionado, a su parecer, el derecho de su vástago a la intimidad. Una intimidad que, según él, había sido vulnerada por los responsables del centro al visionar el contenido de un vídeo de carácter sexual, no apropiado para su edad, que portaba en su móvil –estamos hablando de Primaria– y que exhibía ostentosamente ante compañeros y compañeras de corta edad, que fueron quienes denunciaron los hechos.

El hecho de que desde la Judicatura se recuerde que la función de los centros educativos es educar y que deposite en el profesorado esta tarea es una buena noticia. Sentencias como esta calan en la sociedad y devuelven al profesorado una autoridad que nunca debió perder.

Está claro que para resolver los problemas que surgen en las aulas, además del profesorado se necesita la ayuda de los padres y la sociedad. Pero unos y otros debemos reflexionar sobre los valores que se les quiere inculcar a nuestros niños y adolescentes. No nos olvidemos de que el futuro de nuestra sociedad depende de ello.

Abr 08

Ellos mandan porque nosotros obedecemos

Inmaculada Suárez Valdés

Inmaculada Suárez Valdés

 

 

Es difícil educar si al que se le educa no desea ser educado. Es muy difícil impartir conocimientos si el receptor de los mismos se niega a recibirlos.

La situación actual de la enseñanza discurre en no pocas ocasiones por estos derroteros: grupos ingobernables, alumnos impertinentes, provocadores, coléricos sin causa, con poca tolerancia a la frustración, alumnos que llevan como santo y seña en sus actuaciones cuestionar y doblegar al profesor.

En algo nos hemos debido de equivocar si cada día con más frecuencia –y aquí no vale echar balones fuera– al enfrentarnos a ciertos grupos o a ciertos alumnos del grupo, se nos hace un nudo en el estómago y nuestras palpitaciones suben de nivel.

Es cierto: los alumnos han cambiado y no son lo que eran, pero nosotros como colectivo, no nos engañemos, hemos propiciado este cambio.

21_ellosmandan_pArrastrados por la corriente de ciertas metodologías pedagógicas, bienintencionadas desde luego, hemos querido ser tan democráticos, tan dialogantes que hemos convertidos a niños y adolescentes en pequeños tiranos que ejercen su despotismo sin ningún miramiento: ellos deciden, mandan, organizan, están en posesión de la verdad, merecen la máxima credibilidad, y nosotros, profesionales ya acostumbrados a ser cuestionados por la Administración, padres, alumnos, equipos directivos o compañeros, obedecemos.

El problema no son solo los alumnos, también lo son nuestras actuaciones, las ideas que tenemos sobre el papel que debemos desempeñar en la educación, nuestros miedos, nuestros complejos.

Flaco favor hacen al conjunto del profesorado ciertos directores que asumen como función propia la defensa y protección del alumno, según ellos, el eslabón más débil. Esto es lo que denuncia un cierto número de profesores que perciben que estos directores, ante conductas contrarias a la convivencia, permiten o disculpan actuaciones de padres o alumnos, dejando indefensos a los profesores, sin justificación alguna. Señores, la Ley está para cumplirla.