Archivo Mensual: Marzo de 2015

Mar 25

En educación, todos expertos

Inmaculada Suárez Valdés

Inmaculada Suárez Valdés

 

 

Años de aprendizaje, de estudio y preparación para llegar a una triste conclusión: todo nuestro esfuerzo ha sido inútil, cualquier persona –padres, alumnos, vecinos…– nos da lecciones de pedagogía sin necesidad de pasar por ninguna facultad.


Uno cree que sus años de experiencia en las aulas le curten, por aquello de que “todo lo que no acaba contigo te hace más fuerte”, pero lo cierto es que siguen haciendo mella en nuestro estado de ánimo las faltas de consideración, el “calumnia que algo queda “ y la forma que tanto padres como alumnos tienen de arrogarse la capacidad de cuestionarnos, no solo nuestra metodología o los contenidos que impartimos –establecidos por ley– sino que, como una forma más de rizar el rizo, puede entrar incluso a debate algo tan crucial e importante para la educación del alumno como es el color de bolígrafo que se utiliza en las correcciones (hechos reales).

En ninguna otra profesión, que yo sepa, a sus profesionales se les cuestionan con tanta virulencia sus decisiones y su formación. En ninguna otra profesión se admite que personal externo a la misma, y por lo tanto profano en la materia, quiera organizar, presionar o saber más que el propio especialista.

Sin embargo, en educación, todo vale y nada sorprende. Ni a propios, al admitir las injerencias que se perpetran sin ninguna justificación razonable por ciertos elementos de la comunidad educativa y con la aquiescencia de los distintos representantes de la Administración, nia ajenos que se adjudican el derecho de cuestionar cualquier decisión, sea pedagógica o de organización, y además exigen –de señor a vasallo– ser obedecidos en todas sus peticiones por absurdas que resulten.

profesor

Y es que ya no es el alumno quien se debe adaptar al profesor, ni el que tiene esforzarse por aprender los contenidos que establece el currículo, ni el que debe ser correcto en el trato con los demás, ni el que acata los horarios o fechas de exámenes, ni al que se le evalúan el aprovechamiento y los conocimientos adquiridos de acuerdo con los contenidos establecidos en la programación. No, ahora es el alumnado el que decide, a tenor de las denuncias que formula y de la viabilidad que se les da, cómo y cuándo se hace un examen, los criterios de evaluación y los contenidos que deben evaluarse, el qué y el cómo de los temas a tratar en clase, lo que es correcto o no en cuestiones de convivencia. Ahora, ocupando el hueco que como profesionales nos hemos dejado arrebatar, surgen los “entendidos” que se adjudican conocimientos y decisiones que no son de su competencia, entre ellas la capacidad de juzgar –sin necesidad de recurrir al buen criterio de los especialistas en educación, que los hay– la idoneidad del profesor y exigir su inmediata destitución.

Malos tiempos corren para la educación y sus profesionales si desde la Administración se permiten y toleran injerencias en nuestra profesión y nosotros mismos como colectivo no somos capaces de decir basta.

Mar 05

¿Se acabó la crisis? Obras son amores y no buenas razones…

Manuel Diez Diez, vicepresidente ANPE-Madrid

Manuel Diez Diez Vicepresidente ANPE-Madrid

El pasado día 12 de enero en un acto rodeado por cinco consejeros y 21 alcaldes de la zona sur de Madrid, parece indicar que nuestro presidente regional certificó el fin de la crisis.

Sin duda nos congratula a todos, que se vayan a invertir 630 millones de euros en 23 municipios de la zona sur. A mí que vivo en ella, más aún. No me estoy inventando nada, frases como estas lo corroboran: “Hay que consolidar la recuperación que tanto nos ha costado poner en marcha”, “Madrid tiene que seguir siendo el motor de la recuperación económica” “hace apenas dos años y medio que Madrid salió de la crisis”. Todas ellas recogidas en la prensa madrileña.

Después de todo esto, seguramente un docente, como yo, se preguntará: ¿Y en el mundo de la educación qué? ¿Cuándo empezarán a revertir los recortes? ¿Cuándo volveremos a la “normalidad”? Y es muy posible que diga el viejo refrán castellano: “Obras son amores y no buenas razones”

Por desgracia, tengo que recordar que la cascada de recortes en la educación madrileña está ahí, iniciada en 2009 con la Ley 2/2008, de 22 de diciembre, de Presupuestos Generales de la Comunidad de Madrid para el año 2009, donde se nos congeló en complemento específico a los funcionarios docentes, en desigualdad con los del resto del estado. A partir de ahí y al margen de la legislación estatal, con responsabilidad directa de la Comunidad de Madrid hay que enumerar, entre otras:

  • Se elimina el cobro del verano para los profesores interinos. Primero para los sustitutos y luego para todos.
  • Se anulan las licencias retribuidas por estudios.
  • Se retiran la ayudas a la formación, tanto individuales como a las organizaciones sindicales. Formarse, para impartir mejor su trabajo diario, será a su costa y con unas tasas en la Escuelas Oficiales de Idiomas y en la Universidad Madri­leña, de las más altas de España.
  • Se han reducido considerablemente los “cupos” a los centros para Atención a la Diversidad.
  • Aumento del horario lectivo y por tanto reducción de plantillas en los centros de secundaria, un año antes que el resto del Estado.
  • Reducción la dotación de al menos un cupo de profesores por centro de primaria.
  • Supresión de las ayudas por cuidado de hijo menor de tres años o con discapacidad.
  • Disminución de becas de comedor y libros, etc.
  • Esto acompañado con medidas como la puesta en marcha de un nuevo decreto que regula la ordenación de las listas de interino, injusto, e irracional, donde pone en la calle a profesores experimentados, y su desarrollo a algunos ¡hasta les inhabilita, tras ejercer más de 20 años!, logrando únicamente fomentar la rotación en el empleo.

Con este panorama autonómico y incrementado con el “estatal”, con recortes específicos como docentes y como funcionarios estamos donde nos han situado. Con un retroceso en derechos sociales, de varias décadas.

¡Si ya no hay crisis! ¿Qué hay de lo nuestro? De momento, ni tan siquiera promesas. Estas no tardarán en venir, pues en unos meses volveremos a oír que la educación será el eje de la política social de todos los partidos políticos que concurran al proceso electoral.

Para que los docentes nos lo creamos, tendremos que empezar a ver “gestos” que corroboran la salida anunciada de la crisis, por parte de los que ahora nos gobiernan, pues, “por sus hechos los conoceréis”.

Comencé con un refrán y termino con una cita evangélica, ¡ya entonces se alertaba sobre los posibles falsos profetas..!