Archivo Mensual: Marzo de 2014

Mar 18

Los sindicatos importantes, pero incómodos… para los gobiernos

Manuel Diez Diez, vicepresidente ANPE-Madrid

Manuel Diez Diez, vicepresidente ANPE-Madrid

Desde que a comienzos del siglo XIX, y como uno de los efectos de la Revolución Industrial, –en España un poco más tarde– y hasta la fecha, el movimiento sindical no ha ido más que avanzando en su consolidación y en su reconocimiento institucional, como un elemento más en la cimentación del sistema democrático, ¡a pesar de algunos!

A partir de ahí la negociación, la presión y la movilización han hecho que el avance en las condiciones laborales, sociales y retributivas de los trabajadores se haya ido plasmando en importantes acuerdos sindicales.

Sin embargo, ahora llega la crisis y, sin serlo, una parte de la sociedad quiere verlos culpables de ella. Como consecuencia, parte la clase política, alentada por los “tertulianos afines”, comienzan una campaña de descrédito sindical, desproporcionada, innecesaria e impropia de quienes ostentan el poder derivado de la participación ciudadana, que le ha otorgado su confianza. Desprestigiando e incluso olvidando, que son esos mismos ciudadanos los que les han confiado su representatividad a esos mismos sindicatos que ahora denigran. Algo inusual y contradictorio –con eso no quiero decir que si alguien ha cometido errores no los pague…–.

Esto es lo que ha ocurrido en la Comunidad de Madrid, su mayoría absoluta continuada y respetada, porque así lo han querido los ciudadanos, les ha llevado a sustituir el diálogo y la negociación por la imposición. Abuso de poder, diría yo, que no nos deja otra salida que el recurso a los tribunales en defensa de nuestros derechos, y lo que es más importante, de los de los nuestros representados. Mala fe negocial, por usar términos del Estatuto Básico del Empleado Público.

Ciertamente al gobernante de incomoda la oposición y quien le critica su gestión. Los gobiernos tiene la representación legítima de los ciudadanos para tomar medidas y gobernar, y los sindicatos la tienen de sus afiliados y del colectivo a quien representan para dialogar, negociar y buscar acuerdos que mejoren la situación sociolaboral, y cuando hay ruptura del dialogo y se producen retrocesos, iniciar la presión para buscarlos. Ese es su deber y su obligación y a la que no pueden renunciar.